La paz en las naciones

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La paz en las naciones

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Cada año la Iglesia expresa el mensaje de la paz al mundo a través del Sumo Pontífice, quien continuando con el mensaje divino de Jesús pide a los hombres de la buena voluntad trabajar por todos los medios para este fin como es la paz en las naciones para así dar seguridad a la humanidad que lucha diariamente en el cumplimiento de sus deberes con las familias. El Papa Francisco nos dice: la paz social no puede entenderse como un irenismo o como una mera ausencia de violencia lograda por la imposición sobre otros. También sería una falsa paz aquella que sirve como excusa para justificar una organización social que silencie o tranquilice a los más pobres, de manera que aquellos que gozan de los mayores beneficios puedan sostener su estilo de vida sin sobresaltos mientras los demás sobreviven como pueden, las reivindicaciones sociales que tienen que ver con la distribución del ingreso, la inclusión social de los pobres y los derechos humanos, no pueden ser sofocadas con el pretexto de construir un consenso de escritorio o una efímera paz para una minoría feliz. La paz tampoco se reduce a una ausencia de guerra. La paz se construye día a día, en la instalación de un orden querido por Dios, que comparta una justicia más perfecta entre los hombres.
La fraternidad según el mensaje del Papa, y la relevancia de la fraternidad como fundamento y camino hacia la paz. Por ejemplo, Pablo VI hizo hincapié en el desarrollo integral, el santo Juan Pablo II llamó a la paz un bien común indivisible: o es de todos, o no lo es para ninguno y Benedicto XVI identificó la fraternidad como un requisito previo para la lucha contra la pobreza. La economía puede aportar recursos concretos contra la pobreza y se afirma que las relaciones fraternales pueden expresarse en políticas sociales, en un estilo de vida más sobrio y, a nivel macro en “un replanteamiento oportuno de nuestros modelos de desarrollo económico”. La fraternidad vence la indiferencia con la que observamos las muchas guerras a una distancia segura y la tendencia a deshumanizar y demonizar al enemigo.