La calentura no está en las sábanas

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La calentura no está en las sábanas

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Desde hace varios años numerosos reportajes, imágenes fuertes o espeluznantes crónicas recorren el mundo, muestran a seres humanos que buscan un nuevo lugar para sobrevivir. Sin embargo, las noticias de las cadenas internacionales se hacen eco de las políticas antimigratorias que tienen los países de la Unión Europea. No se cuestiona que tan dolorosas muestras del drama humano, de miles y miles de migrantes, es porque están huyendo de las guerras que incitan norteamérica y esas mismas potencias económicas en África y el Medio Oriente. Es la prepotencia militar y la disputa por fuentes de recursos naturales geoestratégicos, lo que provoca el éxodo de familias enteras; para colmo de males les califican como plaga humana, les niegan refugio, trabajo o el uso del transporte público.
Los reportes de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) están cambiando de manera muy rápida, se dice que son más de 200 mil los desplazados, de los cuales 92 mil arriban a Italia (principal puerta de ingreso a Europa desde África del Norte), otros 88 mil tratan de ingresar a Grecia a través de cualquiera de las 500 islas que forman su archipiélago; hay fuertes presiones y enfrentamientos con la policía en terceros países, por usar trenes o ferris con destino a Alemania, Inglaterra o Suecia. Las corporaciones globales del negocio petrolero y sus magnates armaron a los talibanes y al Estado Islámico, pero ahora dicen que les han declarado la guerra.
Los “primos ricos” olvidan que ellos mismo organizaron cruzadas de invasión en Irak, Libia; orquestaron intervenciones políticas en Siria y en Líbano. Milos Zeman (presidente República Checa) dice: “la actual ola de inmigración ha surgido a causa de la idea loca de EEUU de invadir Iraq donde supuestamente se almacenaban grandes armas de destrucción masiva pero al final no se encontró nada”. La hipocresía pretende enjuagarse la boca con la imagen del niño Aylan Kurdi, no difunden que a su familia le negaron la condición de refugiados.