¡Eureka!

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¡Eureka!

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nelson villacisEl emperador de la antigua Grecia había recibido como dádiva una bella escultura de un metro de altura que se suponía que estaba hecha, en su totalidad, con oro macizo de veinte y cuatro quilates; sin embargo, el emperador era una persona muy desconfiada, razón por lo cual tenía muchas reservas y dudas acerca de si la escultura estaba mezclada con algún tipo de metal aleatorio para engañarlo.

Llamó entonces a Arquímedes de Siracusa, quien era considerado el científico más prominente de la antigua Grecia y le dijo: Quiero que verifiques si esta estatua que he recibido, está hecha con oro puro de la cabeza a los pies y necesito que me compruebes si no estoy siendo víctima de un engaño, pero hay una condición: que no fundas la estatua por que es muy bella y no quiero destruirla, quiero que encuentres un método para verificar su autenticidad sin necesidad de descomponer ninguno de sus elementos y forma. Arquímedes quedó perplejo, pues ni con toda la ciencia física, matemática y química que conocía, era posible encontrar una solución a tal dilema si no sometía todo a una fundición y descomposición de los elementos.
Le fue dado de plazo un mes, y esos treinta días fueron los más tortuosos de su vida; durante cada minuto, cada hora, cada amanecer o madrugada, pensó y repensó pero no hallaba solución, hasta cuando el día convenido había llegado y rendido solo atinó a meterse en su bañera para alivianar su pena; mas de repente cuando se estaba bañando se le vino a la mente la solución, entonces saltó como un loco desde su bañera y corrió por las calles gritando ¡Eureka! ¡Eureka! Que significa “lo encontré”; se había olvidado que estaba desnudo y llegó así, a flor de piel, hasta el mismo palacio del emperador; los guardias trataron de detenerlo y era tanta la emoción que sentía, que él solo gritaba ¡Eureka! ¡Eureka! (¡Lo encontré! ¡Lo encontré!......) La verdadera solución a un problema solo aparece cuando el yo, el ego desaparece; es como si la voz de la existencia revelara sus secretos, pero para ello primero tienen que disolverse la arrogancia, la ambición personal, la soberbia, la vanidad y petulancia. Cuando no eres un YO por separado, la existencia te aporta la respuesta.

Nelson Villacís
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