La excelencia en la educación

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La excelencia en la educación

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En estos últimos días, en que las instituciones educativas han comenzado el proceso de matrículas, previo al inicio del año lectivo 2015-2016, es muy común observar en sus ofertas educativas y académicas, que se encuentran en una carrera contra el tiempo en la búsqueda de una formación integral, una educación de calidad, y una excelencia académica.
Esto se debe a que todos deben responder a las exigencias de un mundo globalizado y en constante cambio, a las nuevas leyes y reglamentos que han promulgado los organismos de control, y sobre todo, a cumplir con el más delicado encargo que la sociedad ha delegado a los maestros al tener, no solo que educar, sino también formar a los niños y jóvenes como el presente y futuro de la Patria. Para poder demostrar estos postulados, el Ministerio de Educación para en las escuelas y colegios, SENESCYT, CEAACES, CES, etc., para las Universidades y Escuelas Politécnicas han establecido indicadores, estándares, ámbitos y áreas, que obligan a asegurar y garantizar la educación que cada una de estas instituciones ofrecen.
Se debe resaltar que la “excelencia académica” es la calidad, valor agregado o “plus” que los actores educativos dan a todo el proceso enseñanza–aprendizaje además de lo que por ley deben cumplir en el micro, meso o macro currículo en Educación Básica y Bachillerato, y en el aula virtual, rubrica, syllabus, proyectos de investigación o programación académica en la universidad. A esto se suma, la dedicación, tiempo y esfuerzo, que se emplea a cada tarea, deber, lección, trabajo de las asignaturas para no acostumbrarse a hacer lo mismo de siempre y obtener un igual resultado sino todo lo contrario a innovar, ser mejor cada día, y dejar a un lado el conformismo y mediocridad para convertirse en los principales protagonistas de sus propios aprendizajes, mirar los nuevos horizontes del conocimiento, aplicar las tecnologías de la información y comunicación, y continuar por los caminos del saber para ser más mediante una vivencia diaria de los valores. Entonces, recordemos que la excelencia académica no está en hacer las cosas bien, sino mejor cada día.