Las tradicionales “paspas” de Mira

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Una de las costumbres gastronómicas arraigadas en la ciudad de Mira, cabecera del cantón carchense bajo el mismo nombre, es la preparación del pan de maíz o como se lo denomina “paspas”, que de acuerdo a la memoria oral, se lo apodó cariñosamente de esa manera, por su parecido con las mejillas de niñas, niños y adolescentes, que antaño afloraban por doquier en las callejuelas de tierra, y que de tanto jugar y laborar en los campos al fragor del canicular sol o los fríos veranos, tenían sus caritas ásperas o “pasposas”.
Y es que la masa del pan queda un tanto irregular, ya que contiene queso fregado o molido, además de harina de maíz, leche, manteca de chancho, huevos, sal y levadura, entre sus principales ingredientes, claro, su variación de uno u otro, depende de la costumbre de cada hogar, que de desde la época de las bisabuelas, se amasaba con ahínco, estas y otras delicias como: arepas, delicados, pan de trigo y quesadillas. Muchos mireños, recuerdan de niños, visitar la casa de las familias Mafla-Navarrete, Castillo-Rueda, Ruiz-Orquera y otras, en donde su preparación era asunto de trabajo conjunto, anécdotas y aprendizajes, asegurando así su permanencia.
Nuestras indagaciones dan cuenta que las “paspas”, son elaboradas actualmente por la señora Isabel Bolaños, ella se desenvuelve con soltura, a más de sus dotes de buena anfitriona, comparte generosamente su preparación y da a probar el pan caliente con café de chuspa o una agüita aromática, las expende en la calle Bolívar a 0,20 centavos cada unidad. También la maestra Bertha Castillo, heredó de su madre esta tradición y lo prepara exquisitamente cuando reúne a la familia o tiene un requerimiento para el exterior; así también la señora Piedad Arboleda, hornea este rico pan bajo pedido, semanalmente surte a unas diez familias aproximadamente, al igual que la señora Esthela Tobar. Medio en secreto nos comentaron que la historiadora, Rosa Cecilia Ramírez, en su horno de leña artesanal y un ambiente de paz y armonía, también amasa estas “paspas”, bajo medidas exactas, como si calzará en el papel estrictamente las letras, para justipreciar los hechos y personalidades que hicieron de Mira un pueblo de leyendas y tradiciones que prevalecen en el tiempo.