Despertar, un poco más

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Despertar, un poco más

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Porque todos, hoy, somos un poco más conscientes. Todos, hoy, somos un poco más sabios. Todos, hoy tenemos muchas más interrogantes que antes. Todos, hoy estamos más cerca de la luz. Por eso también todos, hoy, vivimos la vida con una perspectiva más amplia, con una nueva conciencia, con un innegable sentimiento de pertenencia a una misma realidad, a un mismo espíritu, a una misma vida manifestada.
Muchos no serán probablemente conscientes de ese crecimiento interior, de ese cambio cualitativo de conciencia, de ese conocimiento que en pequeñas píldoras ha ido aposentándose en su subconsciente a lo largo de estos años. Pero todos quienes hemos caminado juntos en esta aventura que un día iniciamos, hemos crecido en todos los aspectos de nuestra vida. Porque, sin apenas darnos cuenta, hemos cambiado nuestra percepción del mundo y hemos ayudado a cambiar la de otros. Y hemos aprendido día a día, todos, a escuchar de verdad a los demás, a ser más solidarios, a ser menos dogmáticos, a pensar por nosotros mismos, a no dejarnos manipular, a estar abiertos a nuevas ideas y a desmitificar las creencias comúnmente establecidas como verdades eternas.
Y hemos aprendido que la vida es una escuela donde cada día que pasa, si somos conscientes de ello, se nos ofrece la oportunidad de aprender gracias a ellos. Porque hoy sabemos que sin los otros, sin todos y cada uno de quienes nos rodean, no podríamos avanzar en el camino de la evolución porque no faltaría la posibilidad de experimentar y que es una falacia creer que “alguien se ha hecho a sí mismo”. ¿Cómo saber lo que es la amistad, el amor, el odio, la alegría, la desazón, el desánimo, la euforia y tantas otras manifestaciones de nuestro espíritu, de nuestra mente, de nuestro corazón, sin los otros?
Recordemos, además, que en este proceso de crecimiento no basta con dar pasos que un día nos pueden conducir hasta la meta, sino que cada paso ha de ser una meta, sin dejar por ello de ser un paso. Y que –como decía Antonio Machado- los únicos que están siempre de vuelta de todo son los que no han ido nunca a ninguna parte.