La verdad la tienen ellos

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La verdad la tienen ellos

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jacinto salasEl poder, cualquiera sea, siempre busca imponer una verdad, su verdad. Convencido por sus estudios físicos, matemáticos y astronómicos, Galileo sostuvo, contra el pensamiento generalizado de su época, que “el sol –no la tierra -, era el centro del universo”.
La teoría, una verdadera revolución científica, sostenida inicialmente por Copérnico, provocó un rechazo generalizado, particularmente de los teólogos que vieron en el pensamiento de Galileo un atentado contra las enseñanzas de la Biblia.
Acusado, apresado por su posición “herética”, Galileo se vio obligado a retractarse.Era la única manera para liberarse de la prisión y, aún más, salvar su vida. Como en tiempos de la Inquisición, afectos y fanáticos de ciertos poderes, andan a la caza de quienes discrepar de la verdad absoluta e irrebatible, la que predica el poder.
Dos hechos ocurridos en los últimos días con importantes medios de comunicación del paísevidencian, para no dudarlo, que nuevos inquisidores andan tras quienes se atreven a discutir la verdad única. Más aún, tienen en sus manos no sólo el poder sino hasta los medios para acallarlos. Periodistas de uno de los diarios serios del país, investigaron, confrontaron fuentes y publicaron algo aparentemente irrefutable, que el costo final del más grande proyecto hidroeléctrico que construye el país, será alrededor de 600 millones más alto que el precio inicialmente anunciado. Pues no. Publicada la noticia, ardió la grande. Reclamos, aclaraciones y exigencias llegaron, y con ellos: la obligación de retractarse, (Galileo redivivo), publicar íntegra la “aclaración” oficial y pedir disculpas durante siete días en la página web del diario.
La otra intervención de esta seudo inquisición criolla es aún más prosaica. Impusieron al diario una sanción económica por no publicar una noticia de “interés público”, la “rendición de cuentas” del alcalde de Loja.
Buscando fundamento en la Ley Orgánica de Comunicación, nuevos inquisidoresutilizan su articulado, altamente discrecional, no para promover los derechos de acceso a la información y comunicación, sino para defender“su verdad”.