Sueños y pesadillas

00:06 295 hits

Sueños y pesadillas

Ratio:  / 0
MaloBueno 

kim viveroEn todos los tiempos, la pobreza ha sido uno de los problemas sociales que no solo ha dificultado el progreso y adelanto de los pueblos sino también ha contribuido a la disminución de la calidad de vida de las personas y a la desorganización familiar.

Por lo que, el no poder contar con un trabajo seguro y estable que permita solventar los gastos de alimentación, vivienda, salud y educación ha obligado a los padres y madres de familia a emigrar del campo a la ciudad o a otros países para hacer realidad el sueño “americano” o “europeo.” De igual manera, esto se ha evidenciado con los niños y adolescentes de los pueblos pequeños, que por hacer realidad el sueño “capitalino,” se han trasladado a vivir en Quito o a las capitales de provincia, para “supuestamente” poder acceder a una educación de calidad que les permita ser más y mejores, tener servicios médicos de salud integral que contribuyan a su bienestar personal y familiar, disfrutar de una vivienda digna que les proteja del peligro y mal clima, etc.
Algunos de estos hermosos sueños se han hecho realidad pero también otros se han transformado en verdaderas “pesadillas” tanto para los hombres y mujeres como para los niños y adolescentes; puesto que el estar lejos de sus hogares, familias y amigos, les ha vuelto vulnerables, indefensos, y presa fácil de la delincuencia, abuso, explotación y maltrato de gente inescrupulosa que se ha aprovechado de la ingenuidad, necesidad y desesperación de estos pequeños y grandes ciudadanos. Nada justifica que a los niños se les haya robado su infancia, obligado a dejar la escuela y el juego por ir a trabajar para “teóricamente” ganarse el pan de cada día. Nada justifica que los padres y madres de familia hayan abandonado a sus hijos y hogares por ir a trabajar en condiciones infrahumanas para “aparentemente” ganar más dinero.
El dinero será siempre necesario para solventar las necesidades materiales, adquirir bienes o tener comodidades, pero el dinero jamás podrá comprar el amor y cariño, reemplazar a un padre o a una madre o llenar de alegría a un hogar. ¡Valoremos a nuestra familia y seamos felices con lo que tenemos!

Kim Vivero Saltos
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.