Ecuatorianos somos demasiado sumisos (II)

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ramiro-vela(CONTINUACIÓN...) Y esos mismos cristianos insumisos, sólo que ya católicos vaticanos ostentadores del poder, fueron quienes, en nombre también del orden sagrado -establecido, según ellos por dios, por su dios- arrojaron al fuego a Giordano Bruno, al ostracismo a Galileo, a la santidad –que la santidad puede ser también una forma de inmovilizar- a Francisco de Asís. Y a tantos otros entre los grandes insumisos.

De no haber habido insumisos, seres dispuestos a no aceptar las creencias fosilizadas de su tiempo, ¿cuál sería ahora nuestro mundo?

Polvo de sílice esparcido en el Cosmos. Sólo eso. Porque la vida es movimiento. Y una vida sumisa, inmovilizada, no puede existir. Eso es muerte.
De ahí que la insumisión sea siempre signo de vida y progreso. Porque la insumisión, la auténtica insumisión, no la simple rebeldía, es el grito callado de la luz.
Sólo quien ha “visto” puede sentirse obligado a oponerse a la oscuridad del Poder. Sólo quien ha “visto” pone en juego su vida en un combate que no es buscar el Poder, sino simplemente no aceptar sus dictados no éticos.
Porque la luz que nos dice que someternos, simplemente dice que no nos dejemos someter, que seamos luz en las tinieblas aun cuando serlo suponga tener que subir a la cruz.
A fin de cuentas también Jesucristo fue Prometeo. Y Prometeos son quienes pueblan las cárceles por no abanderarse, como lo han sido y lo son cuantos han enriquecido muestro país neural con nuevas y más insumisas sinapsis.
Lo demás, vivir en las tinieblas por miedo a la luz. Refugiarse en el Hades por miedo a despeñarnos intentando ascender a lo más alto del Olimpo.
Lo dicho: somos demasiado sumisos.

Ramiro Vela Sandoval.
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