Dejemos la mediocridad y el conformismo

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kim viveroDesde hace varias décadas, los vertiginosos avances científicos y tecnológicos han marcado no solo nuestro ritmo de vida en el hogar, estudio, trabajo y sociedad sino también nuestra forma de pensar, sentir, expresar y actuar ante diferentes situaciones de nuestro diario convivir. Sin embargo, el tiempo implacable, el poder de la experiencia, y la sabiduría popular nos han demostrado que para enfrentar los retos que demanda un cambio de época y una época de cambios, las tecnologías de la información y comunicación, un mundo globalizado y materialista, las crisis políticas y económicas, todos los seres humanos tenemos fortalezas y debilidades, virtudes y defectos, aciertos y equivocaciones. Razón por la cual, con humildad y sencillez, predisposición y responsabilidad, cariño y compromiso debemos desaprender viejos hábitos, prejuicios y paradigmas que nos han obligado a vivir en la mediocridad y el conformismo, para volver a empezar pero desde el principio, caminar por la misma avenida pero con zapatos nuevos, dar pasos lentos pero seguros, mirar lo que está a nuestro alrededor pero con lentes de aumento, cuidar cada movimiento que hacemos pero con el cinturón de seguridad, estar atentos a los mensajes que aparecen en el viaje pero sin distraernos ni un momento, y no dejar para mañana lo que podemos hacer hoy pero sin enojos ni angustias. Recordemos que no todo lo que brilla es oro ni todo en la vida es alegría, pero en nosotros está el transformar los problemas, obstáculos y fracasos del presente en experiencias, retos y oportunidades del futuro. Para quienes tenemos Fe en Dios, confianza en nosotros mismos, esperanza en nuestras posibilidades, y convencimiento en nuestras capacidades, cada día hay una nueva oportunidad para avanzar en el camino, hacer realidad un sueño, encontrar un trabajo o conocer el amor. No olvidemos jamás que ahorrando de centavito en centavito se puede llegar a ser millonario, de ladrillo en ladrillo se puede construir un palacio, de hoja en hoja se puede escribir un libro, de flor en flor se puede conformar un jardín, y de esfuerzo en esfuerzo se puede alcanzar el éxito y la felicidad.