Ahora, el Seguro

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Ahora, el Seguro

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jacinto salasResulta una constante, convertida casi en verdad en las percepciones ciudadanas, que el Seguro Social ha servido, frecuentemente, como la caja chica de los gobiernos.


La supuesta sobreabundancia de recursos, la innegable liquidez alimentada por los aportes mensuales de millones de afiliados, despiertan las apetencias gubernamentales que conducen al fácil trámite del endeudamiento interno,mediante la exigencia, si no la imposición de préstamos forzosos del Seguro a favor del gobierno.
Sin embargo ninguna de esas administraciones amenazó, como lo hace el régimen,con no transferir los fondos que por ley deben entregarse al Seguro. Más preocupante aún que el flamante presidentedel Directorio no vea problema en eliminar la explícita garantía del 40 por ciento.Llamado, por un principio ético, a defender al IESS, el funcionario se suma a quienes pretenden eliminar la obligación legal.
Será, tal vez, un ex abrupto, forzado por las difíciles condiciones económicas del país, o una planificada decisión, pero en cualquiera de los dos casos, el ejecutivo olvida que juró defender la Constitución y las leyes, cumplirlas, aun cuando algunas disposiciones de aquellas ahora le parezcan absurdas.
Los romanos decían: dura lex sed lex, “dura es la ley, pero es la ley”. El traspaso de fondos al IESS, no estásujeto ni al criterio ni al capricho del ejecutivo. Es su obligación legal hacerlo y debe hacerlo. El artículo 372 de la Constitución del 2008 lo dice: “Los fondos y reservas del seguro universal serán propios y distintos de los del fisco, y servirán para cumplir de forma adecuada los fines de su creación y sus funciones. Ninguna función del Estado podrá intervenir o disponer de sus fondos y reservas, ni menoscabar su patrimonio. …”. El subrayado es nuestro.
En consecuencia, ni la coyuntura, ni las necesidades apremiantes del gobierno, o la supuesta opulencia del Seguro son las que determinan, si se entregan o no, los obligatorios aportes gubernamentales.
Cualquier afectación a los fondos del IESS constituye una ilegalidad. En caso de darse, la responsabilidad presente y futura de aquello, tiene nombres y apellidos y la historia los recordará.

Jacinto Salas Morales
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