Otras masculinidades en el día de la mujer

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myriam valdiviesoPor tradición, costumbre, normatividad social y cultural, la masculinidad se ha mostrado en oposición a la feminidad, y por basarse en este gran error, la sociedad ha construido una serie de estereotipos para mostrar lo que es ser “hombre” y definir un perfil de lo masculino, es decir el equivalente a la representación de un género fuerte y superior; que implica no sentir y no vivir un mundo doméstico o privado porque ese es un espacio asignado a la mujer.

El hombre es de la calle solían decir las madres antiguas, quienes fueron las que trasladaron los contenidos ideológicos a los “machos” que criaron para orgullo de sus esposos; ellas eran quienes reproducían los conceptos arcaicos, las que asignaban los roles masculinos y femeninos dentro de su hogar ni imaginar entonces un hombre cocinando, al frente del cuidado de sus hijos o en actividades de limpieza, pues su tiempo estaba dedicado a la vida pública y competitiva. Se enseñó a los hombres a no mostrar signos de debilidad ni emocionalidad, no se les dejó llorar ni acercarse a nada que signifique lo femenino. Con este patrón crecieron muchas generaciones, llenos de equívocos y vacíos, sin capacidad de interpretar el sentir de la mujer, asumiendo un rol hegemónico, machista, sexista, patriarcal, homofóbico, falocéntrico; viviendo una supuesta realidad creada para la dominación y el triunfo. Nadie podría imaginar que en medio de esta formación el mismo hombre se sienta forzado, insatisfecho, incómodo, con ganas de vivir el rol femenino también, y en hora buena ha logrado de a poco romper el cerco social para introducirse en una nueva tendencia que reinterpreta las masculinidades, echando abajo viejos cánones del decirse hombre.Los roles ahora se comparten con una tendencia a la igualdad de géneros... hay una suerte de rebelión frente a lo impuesto por tradición. Es satisfactorio dentro de la tendencia de las nuevas masculinidades escuchar a hombres decir que no se compre sexo porque no lo merecen, que no se debe forzar a una mujer a tener relaciones íntimas si ella no quiere, que no se puede topar su cuerpo sin su consentimiento, que no se debe golpear ni insultar a una mujer, ejemplos de cambios mentales que están introduciéndose, pero aún falta mucho por hacer.

Myriam Valdivieso Cox
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