La semana bíblica nacional

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La semana bíblica nacional

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mauro aguirreLa Iglesia católica en el Ecuador viene organizando la XX  Semana Bíblica Nacional, siempre entregando un material pedagógico para reflexión y estudio en las asambleas de cada parroquia donde las familias tienen la oportunidad de profundizar en la Palabra de Dios que prepara al  cristiano a la conversión y santidad. Bien señala San Pablo a Timoteo, tú que permaneces firme en lo que has aprendido y creído y porque desde niño conoces la Sagrada Escritura, que puede darte  la sabiduría que conduce a la salvación por medio de la fe en Cristo Jesús. Toda la Escritura es  inspirada por  Dios y útil para enseñar, para argumentar, para corregir y para educar en la justicia con el fin de que el hombre de Dios este bien dispuesto, preparado para toda obra buena. Pues vendrán un tiempo en que soportaran  la sana doctrina, sino que se rodearan de maestros a la medida de su pasiones, cerraran los oídos a la verdad y se volverán a los mitos. Pero tú se sobrio en todo, sé recio en el sufrimiento, esfuérzate  en la propagación del Evangelio, cumple perfectamente tu misterio.
Monseñor Geovanni Piccioli, Obispo auxiliar de Guayaquil en la presentación del actual folleto de la semana bíblica nos dice: estoy contento de poder presentar a nuestra diócesis el folleto de la  semana bíblica nacional para los distintos grupos de escucha y reflexión de la palabra. Es una iniciativa indudablemente preciosa que merece ser difundida con mucha convicción y  compromiso. El texto guía de la semana bíblica que presentamos consiste de hecho en una  experiencia de la lectio divina vivida en grupos parroquiales o familiares. No es una simple técnica, porque la lectura de los textos de la Escritura siempre son un encuentro con Dios vivo, por eso nunca puede asemejarse a una especie de competencia profesional. Convencido de su fuerte valor misionero y de su eficacia en orden al camino de la fe de tantas personas, tenemos que entender  esta propuesta como fundamento, también para la catequesis de los adultos y como ocasión para adquirir aquella familiaridad con la Palabra de Dios que nos ayuda y nos permite meditar y reflexionar de mejor forma sobre las verdades de fe.