Llover sobre mojado

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Llover sobre mojado

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juan rualesLo de la restauración conservadora de la que advierte como cantaleta Rafael Correa, no es un chiste. ¡Se viene! se está dando a pasos vertiginosos en América Latina para restablecer el paraíso neoliberal de cuyas arcas, los únicos que tenían las llaves eran las grandes transnacionales que, a nombre de la “necesaria inversión extranjera”, metían lentejuelas y se llevaban oro en polvo, invertían 1 y se llevaban 1 000, y ese 1 volvía a salir mediante una  deficitaria balanza comercial nos tuvo endeudados hasta la coronilla; pues nuestra “matriz productiva”  estaba diseñada para que no produzcamos sino papas con cuero y tripa mishqui; para sí depender de los amos para todo lo demás. Todo ese gigantesco botín pierden las transnacionales en países como Bolivia, Ecuador, Argentina, Nicaragua y otros donde se está intentando cambiar la matriz productiva como un proyecto económico de descolonización política.
Los golpes blandos que se están implementando en estos países apoyados por las cadenas mediáticas son una parte de este reaccionario; la otra tiene que ver con el rejurgitamiento de viejos partidos que fragmenten aún más la ya partida cohesión política, lo que es peor;  inoculan en el interior de los movimientos y partidos que están gobernando, posiciones sectarias, dogmáticas, individualistas y miopes, encargadas de impedir alianzas estratégicas para fortalecer el proceso; y de remar en sentido opuesto al de su presidente,  creando en su interior fracciones y facciones divisionistas que impiden que el proceso avance, al ritmo que Correa quiere, pues  él ve con claridad que “los goles que sus co-idearios no meten, los verán meter a los otros” como pasó en las elecciones anteriores en Imbabura. Es urgente cambiar la ruta del timón de este barco a la deriva, si eso no resulta, cambiar de timonel. Si este es un proceso “revolucionario”, quien lo debe dirigirlo lógica debe ser un capitán alineado partidista, electoral, política e ideológicamente en él. Caso contrario;  las elecciones del 2017 les agarrará como a los camarones,  más dormidos que en el 2014.