Ibarra pierde un atractivo

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Ibarra pierde un atractivo

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jacinto salasMeses atrás, conversaba con el director del Centro de Rescate de la Vida Silvestre en Guayabillas, acerca de las difíciles condiciones en las que se mantenía ese Centro y de la inminente posibilidad de cerrarlo.
Ese no tan lejano anuncio se cumplirá. De acuerdo con la noticia publicada por este diario, el cierre será a fines de febrero y cerca de 150 animales deberán ser reubicados.


Por alrededor de doce años, miles de niños, de familias, escuelas,  llegaron a Guayabillas a visitar su mayor atractivo: el “zoológico” y acercarse a esa fauna rescatada y cuidada por voluntarios. Leones, tigrillos, cuchuchos, tortugas, monos, loros, papagayos y muchos otros animales, sacados de su ambiente, mal tratados, enfermos,  encontraron la primera ayuda en ese Centro, gracias a esos voluntarios y a la colaboración generosa de algunas personas, veterinarios  y entidades  que contribuyeron así, para que ese único pulmón de Ibarra fuera visitada por muchos ciudadanos.
Con la disposición de cerrarlo, los habitantes, sobre todo, las familias, pierden un atractivo y resulta desconcertante que, con alguna excepción, muy pocos hayan reaccionado para buscar opciones. La objeción de las entidades, “no hay dinero”, cierra las posibilidades para encontrar alternativas  y respuestas creativas que permitan mantener el sitio, reubicarlo y darle sustentabilidad.
En tanto hay ciudades, como dice la nota periodística, que desean hacerse cargo de los animales alojados en el Centro de Rescate ibarreño, porque saben que generan turismo interno, nosotros, sin rubor alguno,  nos deshacemos de ellos.
No creo que la nuestra sea una sociedad insensible y, por lo mismo con representantes o autoridades también insensibles. Más bien pienso que obnubilados por las obras que generan “impacto”, reconocimiento mensurable, sobre todo en esta época revolucionaria del dispendio y de los golpes de efecto, tareas como reubicar un pequeño zoológico, darle sustentabilidad con la colaboración y el compromiso de la comunidad a la que sirve, pasan a segundo o tercer plano, si no se las olvida del todo.
Esperemos  que Ibarra y sus autoridades adopten mejores decisiones. El esfuerzo de quienes trabajaron y mantuvieron el Centro lo merece.