El “medicamentazo”

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El “medicamentazo”

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ramiro-velaParece mentira que el llamado “Medicamentazo” propuesto por ley pretende excluir fármacos de la lista de medicamentos sufragados por la Seguridad Social para intentar ahorrarse unos miles de dólares. La lista que se añadiría a fármacos ya retirados por anteriores administraciones -que se rasgan ahora las vestiduras porque los populares van a hacer lo mismo que antes hicieron ellos- haya desembocado en comentarios tan banales donde la demagogia predomina en casi todas las posturas. Porque lo fundamental de este asunto no es la bizantina discusión de si esa ley perjudica los bolsillos de la parte más desfavorecida de la población –como argumentan unos- o de que supone poco menos que la quiebra de los principios sociales de la Seguridad Social -como pregonan otros, aún más alarmistas- entre diversos y variopintos razonamientos. Lo fundamental es el reconocimiento por el ministerio, de que esos medicamentos están integrados por principios activos simples de “escasa efectividad terapéutica” o por “combinaciones no aconsejables” (creadas exclusivamente por razones de lucro, habría que añadir).
Porque si tiene razón el equipo de expertos -médicos, farmacólogos, clínicos y farmacéuticos- que, ajenos a la demagogia política, han estado trabajando, para elaborar la lista recogida en el informe “Indicadores de Calidad de la Prescripción Farmacéutica”. Lo que resulta vergonzoso es que los mismos hayan estado vendiéndose durante años en las farmacias. Lo que resulta bochornoso es que el Estado –y los ciudadanos- se hayan estado gastando cientos de dólares o miles, todos los años en productos inservibles o, incluso, peligrosos.
Lo lamentable es que los organismos gubernamentales de turno -de todos los gobiernos, independientemente de su ideología, no se olvide– dieran la autorización administrativa preceptiva para su comercialización y prescripción. Lo que nos lleva a una pregunta básica: ¿eran ingenuos o menos, quienes autorizaron tales productos inútiles o potencionalmente peligrosos  o, por el contrario, lo sabían muy bien y eran conscientes de que estaban enriqueciendo injustificadamente a las compañías farmacéuticas a costa de quién? Y si es así, ¿qué sacaron los implicados de tan lucrativo “negocio”.