Germán Martínez, ícono de la música imbabureña

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zulema obandoHace poco, conmocionó el deceso del artista  anteño, Luis Germán Martínez Cadena, considerado un ícono de la música imbabureña,  por su dilatada carrera como trompetista, compositor y arreglista. Su nombre evoca y afina singulares palabras, como otrora, el gran maestro entonara bellas melodías. No sé, si su alma se adherirá a un busto, ignoro si ese sea el deseo ferviente de un pueblo que le vio nacer y surgir, que le admiro, que fue testigo de su siembra en generaciones ansiosas por crear e  interpretar, que se maravilló con sus productivas cosechas y que por todo aquello, le llevará en la memoria colectiva.
Precisamente para referirme a su límpida trayectoria, mencionaré el término “clásico”, utilizado para caracterizar elementos, situaciones o creaciones del hombre, que en determinada época fueron de gran importancia e influencia sobre el posterior desarrollo artístico, en el ámbito que corresponda; por ello, considero que como los grandes clásicos del cine, literatura, fútbol, deporte, etc., Antonio Ante, la provincia y el país, le apreciarán como tal; estudiantes, jóvenes músicos y sociedad, rememoran sus enseñanzas y las perennizarán a través del tiempo. Resumir su larga carrera, resulta difícil para un hombre que vivió intensamente para la música, durante medio siglo, formó la recordada y exitosa orquesta Costa Azul; inició la segunda temporada de la banda municipal anteña, en la administración de Gonzalo Yépez; dirigió la banda del Gobierno Provincial; creador de Savia Music Band y de coros de la tercera edad; autor de cuatro discos y de himnos, además de  colaborador del  cántico sacro y las actividades litúrgicas. La lírica, la poesía y el canto,  acompañaron al juglar de la trompeta y la batuta, hasta su última morada y  es que siendo la música, su perdurable compañera, abrazado de su adorada trompeta y su impecable traje beige, viajó sereno al lugar celestial, donde su amada esposa le espera de brazos abiertos. Lejos del dolor,  de los problemas cotidianos, del pesado cuerpo,  su alma flota hasta la sinfonía eterna. Maestro, llegó  la hora, levante su espíritu del espectro de la muerte, los ángeles anuncian su llegada con clarinetes, trompetas y acordeones. Paz en su tumba.