Detector de mentirosos

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Detector de mentirosos

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myriam valdiviesoUno de cada tres aspirantes a integrar las filas de la Policía Nacional falló en la prueba del polígrafo; este dato prendió las alarmas institucionales porque al parecer es la prueba de fuego que hace tambalear los sueños policiales a tantos jóvenes que ven a la institución como una posibilidad laboral; mas por la evidencia me atrevería a decir, no tienen la mística de servicio y la ética necesarias para enrolarse en una profesión que merece otro reconocimiento social, ahora que están en un proceso de reivindicación y depuración.


Por el uso específico de esta prueba que se basa en medir las respuestas fisiológicas como ritmo cardíaco, presión arterial o frecuencia respiratoria y la reacción galvánica de la piel (cambios de resistencia eléctrica que se manifiestan en las glándulas sudoríparas de manos y dedos) frente a preguntas incómodas que pueden provocar miedo, ira, sentimientos negativos, sexualidad inhibida, etc., y que en última instancia determina quién miente; considero que es importante introducir este procedimiento en la gestión pública y aplicar a todos quienes aspiran a funciones públicas de alto rango, empezando por el primer Mandatario, los Ministros, Subsecretarios, Asambleístas, Alcaldes, Prefectos, Concejales, Consejeros y Gobernadores.
No sería un acto insultante ni atentatorio a su dignidad, sino el requisito que el Estado ecuatoriano establece como prioridad para el acceso a la alta magistratura de conducir los destinos de un país en mandos altos y medios. Quizás esta sea una forma práctica de desechar a muchos elementos no aptos para estos cargos, o proclives a la corrupción; y designar a los mejores hombres y mujeres que más allá de una parafernalia propagandística donde a los malos se convierten en buenos, puedan mostrar al desnudo su ética y compromiso nacional. Si una institución como la policial utiliza el polígrafo y este recurso también es acogido a nivel de empresa privada, por qué no hacerlo en el ámbito público; sencillamente nos “curaríamos en salud” al conocer de cuerpo entero a quienes mienten y desecharles de la gestión pública. Podría ser la solución a tanto equívoco que le ha costado mucho moral y económicamente al país, ya que al tener una garantía de probidad estamos ahorrando procedimientos posteriores a la lamentación de los actos. Sería realmente revolucionario que el país de ejemplo y sea modelo para la política latinoamericana al introducir este mecanismo.