Seamos educados

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Seamos educados

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kim viveroDesde que el hombre aprendió a comunicarse, el saludo ha sido la primera impresión y la mejor carta de presentación, la norma más cortés de urbanidad y la muestra más espontánea de educación, la manera más sencilla de iniciar una conversación y de captar más la atención de alguien, pero en la actualidad no todos los niños, jóvenes y adultos lo practican en todo momento y lugar; puesto que por estar ocupados en los mensajes y el whatsApp, vitrinas de los almacenes y boutiques de los centros comerciales, problemas y dificultades personales, entre otros motivos, no advertimos la presencia de los demás ni promovemos el saludo.

Más aún, algunas autoridades que tienen el poder en sus manos, personas que ostentan dignidades importantes, profesionales que tienen varios títulos académicos, militares que poseen altos grados en jerarquía, y empresarios que disfrutan de una gran fortuna consideran que el saludar al pueblo, a los ciudadanos de la calle, subalternos de la oficina, soldados del pelotón y obreros de la fábrica les quita su valioso tiempo, baja su categoría y que no tienen obligación de hacerlo.
De la misma manera, por estar “supuestamente” actualizados al último grito de la moda tecnológica y virtual recibimos a diario llamadas, mensajes, chats y correos electrónicos pero únicamente cuando queremos, tenemos tiempo o nos interesan les contestamos y cuando no simplemente les ignoramos, rechazamos o borramos. Esta falta de caballerosidad, educación o cultura igualmente desdice la calidad de persona que uno es porque no debemos olvidar que la cortesía o amabilidad no quita la valentía o poder a ningún hombre o mujer, la educación está por encima de cualquier desacuerdo personal o profesional, y la cultura es el distintivo que hace que cada ciudadano sea apreciado o valorado.
Recordemos que todas las personas somos pasajeras en los cargos o dignidades, son las instituciones las que quedan. Los roles se pueden cambiar, y a quien hoy minimizamos o ignoramos, mañana puede reemplazarnos en el trabajo, estar en un cargo importante, obtener un título mejor que el nuestro, lo que le permitirá también excluirnos como nosotros le estamos haciendo. ¡Seamos educados!