Ulises Estrella hacia su viaje eterno

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zulema obandoCon mucha tristeza recibí la noticia del fallecimiento del escritor, poeta, ensayista y cinéfilo. Ulises Estrella murió a sus 75 años de edad, dejando un gran legado como precursor de la cultura cinematográfica del país, mediante la creación de la Cinemateca Nacional en 1981, rescatando imágenes históricas del acervo cinematográfico; así como la creación de la primera política pública de preservación de la memoria audiovisual de la nación.

Siempre rodeado de personajes de alto nivel de formación, tuve la suerte de conocerle quince años atrás, durante unas capacitaciones impartidas en la Casa de la Cultura Ecuatoriana, sobre periodismo, arte y cultura; dentro de su taller nos encomendaron realizar un collage a mano de nuestras personalidades, plasmar metas, deseos, sueños, obstáculos, miedos, etc., de entre todos, escogió el mío, “por honesto e ingenioso”, a partir de ese momento nació una sincera amistad, de escasos espacios pero muy entretenidos, fue otro de aquellos mentores que me encaminaron hacia el realismo mágico de la letras, me considero también de aquellas personas, como advierte Laura Godoy, coordinadora de la Cinemateca de la CCE “se acercaron a oír su palabra sabia” por eso me ha dolido su partida. A darle el último adiós acudieron poetas, escritores, cineastas, amigos y familiares, generando la lectura de sus versos y otros compuestos para la ocasión y el discurso ofrecido por oradores, de sus grandes virtudes, proezas y viajes por el mundo. Hasta sus personajes míticos salieron del papel, nacidos de su amado Quito, a darle el último tributo, ciudad a quien dedicó sus más exquisitos poemarios. Precisamente así verse uno de muchísimos: “En Quito nací/ y quiero volver a ese vientre,/ acariciar sus calles como un cuerpo,/ besar poro a poro,/ sorber sus sales/ como sexo abierto”. Su consagración a la literatura, al arte y al cine, desde muy joven le llevó junto con otros tantos jóvenes a formar el Movimiento Tzanza, desde donde se creó una revolución dentro de los cánones de la academia. Riguroso, sensible, generoso y profundamente creativo, así lo recordaré siempre. Que haya paz en su tumba.

Zulema Obando
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