20-08-2018 | 00:00
Juan F. Ruales
Como venía diciendo
juanfruales48@hotmail.com

Yamor patrimonial

El espíritu mercantil del sistema capitalista tiende a borrar el significado de las cosas.

    El Yamor no es solo la bebida sagrada hecha de 7 granos de maíz; es un hecho cultural holístico que involucra saberes, manifestaciones artísticas patrimoniales, creencias, tabúes, sentires, esperas, reencuentros identitarios y que tiene lugar una sola vez al año, eso es lo que le vuelve un ritual específico, particular, único. Por ello el Yamor genuino es el que se lo bebe exclusivamente en torno a septiembre, semanas antes y después, las primeras como preludio...las segundas como nostalgia. Es como la fanesca a la que no concibo comerla fuera de semana santa pues me sabría insípida de contenido, extemporánea, ridícula. De hecho, no como fanesca sino el jueves y viernes santos, pues la comida es todo, es su entorno cultural. Por ello, la chicha que me vendan fuera del contexto del Yamor cuyos prolegómenos comienzan en agosto, no pasará de ser sino una chicha, acaso exquisita pero carente de la semántica identitaria que tiene el auténtico Yamor patrimonial, vino ceremonial de la fiesta que lleva su nombre. Desgraciadamente el espíritu mercantil del sistema capitalista tiende a borrar el significado de las cosas; en una ciudad encontré en pleno junio a un “Santa Claus” ofertando gangas porque para ese almacén “todo el año era navidad”. Lo peor es que a veces esa desnaturalización patrocinan los gobiernos que, para dizque fomentar el turismo, trasladan fechas cívicas al día que les da la gana y terminamos haciendo del civismo un día cualquiera para ir de compras.

    VINCULADO A

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