19-08-2018 | 00:00
Germán Muenala V.
Interculturalidad
muenalagerman@gmail.com

¿Será de aplaudir?

Otavalo ahora cuenta con una sala de cine como lo exigen las ciudades modernas.

    Otavalo ahora cuenta con una sala de cine como lo exigen las ciudades modernas, mientras activistas culturales cuestionan al alcalde por este hecho. Es que un bien patrimonial, que es de todos los otavaleños, ha sido alquilado, acordado, entregado, no tengo el concepto real, a un empresario privado, para que el emblemático Teatro Bolívar se lo convierta en una sala de cine comercial, que se ajusta a la moda de las grandes urbes y su comunión con la cultura del celuloide comercial.

    La queja está en que el esfuerzo emprendido por el municipio al adquirir esta propiedad patrimonial, no está acorde con la demanda para que se convierta en el espacio ideal para el arte otavaleño, que necesita salas de exposición, tablas para el teatro, punto para el encuentro o la simple tertulia, porque es un sitio estratégico.

    Muchos se han preguntado si es legal que el municipio o directamente el burgomaestre, ¿puede alquilar un bien patrimonial?, como es el teatro Bolívar. El alcalde como responsable directo debe mostrar los términos con los cuales alquiló este bien público para convertirlo en espacio privado.

    Es conocido que la administración municipal no da pie con bola en muchos aspectos, peor en lo cultural que tiene deudas, por lo que con categoría suscribo, no hay nada que aplaudir a esta acción, todo lo contrario, la ciudadanía exige respeto y transparencia.

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