26-07-2018 | 00:48
Carlos Dávila
Coyuntura
ecodavila51@hotmai.com

Se debilita el liderazgo de Occidente

Lo de Trump

no es novedad.

Es un gobernante caótico,

impreciso e irresponsable.

    Helsinki, la bella capital de los prósperos finlandeses, acogió a los presidentes de Estados Unidos y Rusia en empinada cumbre de líderes planetarios.

    De la reunión de tan poderosos mandatarios se esperaba un acercamientoque limara las asperezas resultantes de la indirecta confrontación que Estados Unidos y Rusia mantienen en Siria, donde se han dado bala y fuego a través de interpuestos ejércitos.

    Pero, ¡oh sorpresa!, el inefable míster Trump volvió a pifiarla, al punto recibir variadas críticas, incluidas las de sus copartidarios republicanos.

    A cuento de la repetida metida de mano de los rusos en las elecciones presidenciales estadounidenses, Trump se allanó a la audaz auto declaración de inocencia de Putin. ¡Y el ingenuo norteamericano le dio el crédito!

    Quedó mal él, hizo quedar mal a sus servicios de inteligencia y encumbró más a Putin, quien después del magnífico Campeonato Mundial de Fútbol realizado en su país, ha subido varios puntos en popularidad local y global. Lo de Trump no es novedad. Es un gobernante caótico, impreciso e irresponsable que va dando bandazos a diestra y siniestra. Antes de la cumbre de Helsinki, en reunión con la OTAN, ya había hablado con cajas destempladas a sus mismos aliados. Por último, para justificar las declaraciones sobre Putin, paladinamente dijo que las dos potencias nucleares más grandes debían llevarse bien. ¿Así? Como coser y cantar.

    MÁS INFORMACIÓN