10-09-2018 | 00:57
(O)
Juan F. Ruales
Como venía diciendo
juanfruales48@hotmail.com

Los mercados y las ciudades (2)

El Mercado “24 de Mayo” me hace recordar sabores que son parte de mi identidad.

    El Mercado “24 de Mayo” fue el epicentro de la vida social, económica y cultural de Otavalo, ahí se convocaban diariamente las comadres para contarse la vida en una red de saludable chismografía que mantenía informado a todo el mundo cumplía el rol informativo para saber lo que ocurría en cada rincón de la ciudad. Era el medio de comunicación más expedito donde se sabía de los acontecimientos de Otavalo en versiones que boca en boca eran aumentadas hasta lo inverosímiles, más o menos como son ahora los medios de comunicación y las redes sociales. Y como la cultura es también la costumbre de alimentarse, el Mercado “24 de Mayo” me hace recordar sabores que son parte de mi identidad; la “chicha huevona”, los caldos de gallina, los jugos de leche de doña Rosita Vásquez, los caldos de calavera ovacionados a nivel planetario en un programa de TV sobre comida exótica del mundo. Y en sus alrededores los bazares de las familia Chicaiza y de Don “Coleno” Cisneros, a pocos metros el café del “Ronco Pinto”, la sastrería de José Manuel Chalampuente, la tienda de hilos de Don Humberto Orbe y la de telas del español Belisario Rodríguez, la panadería “España”, la tienda de kerosene de mi tía Olimpia Flores, ese santuario de la bohemia local que fue el “El Bambi” junto a la casa donde Ulpiano Benítez compuso el yaraví “Puñales”, la sombrerería del maestro Villa, en fin. No existe otro lugar de Otavalo de tanto significado socio-cultural como el mercado “24 de Mayo” (continuará)

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