03-09-2018 | 00:00
Juan F. Ruales
Como venía diciendo
juanfruales48@hotmail.com

Los mercados y las ciudades (1)

Mercados cargados de historias que nos mantienen aferrados a nuestra identidad.

    Suele decirse que los mercados son el corazón de una ciudad y también lo siento así. Pero no solo su corazón, son su centro de conexiones nerviosas, su intestino, su corriente sanguínea, su fuente de energía, son el icono más vivo de su identidad. La historia de las ciudades está condensada en la historia de sus mercados, allí perviven los signos profundos de su patrimonio material e inmaterial; me refiero a los mercados tradicionales; en los supermercados la identidades se disuelven, se acaban para dar lugar a fofas y amorfas historias urbanas que son más o menos igualitas en todo el mundo, con los mismos productos transnacionales, los mismos sabores anodinos que se los puede hallar en los 5 continentes exactamente iguales, donde los ciudadanos dejan de ser tales para pasar a ser retro-alimentadores de economías transnacionales a los que importa un bledo la historia sobre la que implantan avasalladoramente. Sin embargo, el desarrollo del urbanismo hace que estos megacentros comerciales sean inevitables. Pero los mercados tradicionales están cargados de historia, de historias que nos mantienen aferrados a nuestra identidad, que nos hacen seguir siendo pueblos singulares; por ejemplo, qué otavaleño de cepa no tendrá más de un anécdota que contar con respecto al Mercado “24 de Mayo”, cuya arquitectura por sí sola, si es restaurada con inteligencia, puede ser un polo de atracción turística además de convertirse en el espacio cultural que tanto necesita Otavalo...

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