17-08-2018 | 00:00
Víctor Corcoba Herrero
Algo más que palabras
corcoba@telefonica.net

La crueldad del desarraigo (3)

Hay que

combatir el desarraigo y la pérdida de la identidad de cada

cual.

    El momento actual, para desgracia de todos, es de una crueldad sin límites, ha desaparecido la alegría de vivir en las personas, en parte por ese alejamiento entre semejantes, que nos vuelve más infelices que nunca. Hay que combatir el desarraigo y la pérdida de la identidad de cada cual, dignificar a todo ser humano, sin obviar que hemos de reconducirnos en la unidad de la que formamos un indiviso, que es lo que realmente nos concilia y reconcilia nuestra propia existencia mundana.

    De ahí que no me sirvan las oratorias normativas del más fuerte, donde el poderoso devora al más débil y lo inutiliza para siempre, estas son políticas egoístas, y lo que nos hacen falta son políticas universalmente humanísticas, que nos encaminen a un diálogo sincero del corazón, más que del cuerpo a cuerpo. Aún hoy, con más frecuencia de la debida, Naciones Unidas suele informar de una amplia gama de violaciones de los derechos humanos, que incluyen ejecuciones extrajudiciales, torturas, detenciones arbitrarias y violaciones del derecho a la libertad de expresión de las personas, además de campañas de incitación al odio y la difamación, lo que nos exige un acuerdo global de convivencia y respeto, de construcción verdadera con referentes de verdad y amor. En suma, que el requerimiento pasa por cimentar esa oda imprescindible, donde todos podamos sentirnos hermanados con el melódico ritmo de la consideración, y bajo esta trascendencia solidaria poder rescatar la verdadera vida del verso.

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