31-08-2018 | 00:57
(O)
Víctor Corcoba Herrero
Algo más que palabras
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Gentes con entusiasmo (2)

Por tanto, todos somos responsables, ciertamente unos en mayor medida que otros.

    Para coordinar las operaciones de asistencia frente a los desastres, naturales o provocados por el ser humano, sobre todo en las zonas donde la capacidad de las autoridades locales no es suficiente para hacer frente a la situación, pero es importante, asimismo, otro estilo más provisorio, que se adelante a los acontecimientos, basado en la primacía del derecho y de la dignidad de todo ciudadano.

    Por eso, hace falta una ciudadanía concienciada en el respeto, injertada con las saludables alas del entusiasmo. No le cortemos el vuelo a este gentío. Hay que tender siempre hacia la altura de lo armónico. No es bueno que la indiferencia nos gobierne. Cuando a un trabajador humanitario se le impide entregar ayuda, las personas necesitadas son las que más sufren.

    No olvidemos que todos estamos llamados a esperanzarnos por vivir, y el objetivo de cualquiera de nosotros, es mitigar la angustia de nuestro semejante y preservar su decencia. Por tanto, todos somos responsables, ciertamente unos en mayor medida que otros, de que las relaciones humanas no sean llevadas a buen término. En el mundo hay todavía muchas almas, especialmente niños, que aún soportan una pobreza endémica, mientras que los recursos naturales son objeto de derroche, por parte de ese sector de humanidad privilegiada. Son estas cuestiones, precisamente, con las que hay que conmoverse y poner metas para que dejen de producirse. Sea como fuere, hay una falta de consideración por las leyes humanitarias...

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