27-08-2018 | 00:47
(O)
Juan F. Ruales
Como venía diciendo
juanfruales48@hotmail.com

El poder de la cultura

El Estado deberá interlocutar obligatoriamente con estas redes si no quiere entrar en conflicto.

    Desde hace dos años, un grupo de gestores y actores culturales vienen organizando en el país una “red de redes”, el FAGCE (Frente de Artistas y Gestores Culturales del Ecuador), con el fin de democratizar la cultura, de luchar por el cambio de la matriz cultural indispensable para la construcción del tan mentado Buen Vivir. La cultura es un elemento sin el cual nadie puede vivir; cultura son las lenguas, las costumbres alimentarias, los saberes medicinales, los vestuarios, el arte, la literatura, la filosofía y las creencias religiosas, etc. Y los constructores de las culturas son los pueblos, ellos son los “cultos”, las instituciones se apropian de su producción cultural para volverla elitista, aberración en la que caen muchos gestores y actores culturales de todas partes. Este movimiento que se viene tejiendo sin urgencias políticas y peor electoreras, tiene su eco en diversas ciudades del país; pero es en Imbabura donde se comenzó a hilvanar el proceso mediante redes cantonales de gestión cultural como la que acaba de formarse en Otavalo en la que participan grupos y movimientos culturales de vieja data y recientes, con la particularidad de esta red es intercultural, pues involucra a todos los sectores de la sociedad. El Estado deberá interlocutar obligatoriamente con estas redes si no quiere entrar en conflicto político-constitucional, pues la ley determina taxativamente las responsabilidades de los GADs en la cultura y los derechos culturales a los que el pueblo tiene derecho a reclamar, ojalá que por las buenas.

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