28-07-2018 | 00:14
(O)
Kim Vivero
Pensamientos
kvivero@pucesi.edu.ec

El mejor regalo de Dios

El ser y sentirse un verdadero padre o madre de familia es la responsabilidad más hermosa.

    Desde inicios de la humanidad, los hijos no sólo han sido considerados como la continuación de la raza humana o la garantía de que el apellido se prolongará sino también el mejor regalo de Dios y la alegría más grande de una pareja. Es así, que a partir del momento de la concepción, la vida del padre y madre de familia cambia totalmente; puesto que la noticia de la venida de una criatura genera sentimientos encontrados. En los casos en que los hogares están bien conformados, el nacimiento de un bebé trae felicidad, mientras que en otros en los que la relación de la pareja no es estable, éste acontecimiento causa preocupación porque no están preparados para asumir el gran encargo de lo que es ser padre o madre de familia.

    Razón por la cual, es importante resaltar que papá o mamá no es el hombre o la mujer que engendra a un hijo, sino aquella persona que sin escatimar esfuerzo alguno asume éste enorme compromiso para toda la vida. El ser y sentirse un verdadero padre o madre de familia es la responsabilidad más hermosa y sublime pero al mismo tiempo la más difícil y delicada de todas las que los seres humanos debemos cumplir las 24 horas del día, y los 365 días del año por amor. No obstante, debemos recordar que nuestros hijos aún cuando vinieron a través de nosotros, dependan de nosotros y vivan con nosotros, no son de nuestra propiedad porque cada uno de ellos tiene su propia vida y debe buscar su felicidad.

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