21-08-2018 | 00:28
(O)
Mauro Aguirre
Religión

50 Años de la Humanae Vitae

El matrimonio no es por tanto efecto de la casualidad o un producto de la evolución de fuerzas naturales.

    La iglesia Católica recuerda los cincuenta años de la publicación de la Encíclica Humanae Vitae sobre la recta regulación de la natalidad entregada por el Papa Paulo VI un 25 de Julio de 1968. El gravísimo de transmitir la vida humana ha sido siempre para los esposos colaboradores libres y responsables de Dios Creador, fuente de grandes energías, aunque algunas veces acompañadas de pocas dificultades y angustias. El problema de la natalidad como cualquier otro referente a la vida humana hay que considerarlo por encima de las perspectivas parciales de orden biológico o psicológico demográfico o sociológico a la luz de una visión integral del hombre y de su vocación no solo natural y terrena, sino también sobre natural y eterna. El matrimonio no es por tanto efecto de la casualidad o un producto de la evolución de fuerzas naturales y consientes; es más bien una sabia institución del creador para realizar en la humanidad su designio de amor los esposos mediante su recíproca donación personal, propia y exclusiva de ellos tienden a la comunión de sus seres en orden a un mutuo perfeccionamiento personal para colaborar con Dios en la generación y en la educación de nuevas vidas. Es ante todo un amor plenamente humano es decir sensible y espiritual al mismo tiempo. No es, por tanto, una simple ejecución del instinto y del sentimiento sino que es también y principalmente un acto de la voluntad libre destinado a mantenerse y a crecer mediante la alegrías y dolores de la vida cotidiana.

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