Decenas de ciclistas siguen a 'la Locomotora' Carapaz por las calles de Quito

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richard carapazQuito (EFE).- Al grito de "campeón" y "gracias, héroe", entre otros, decenas de ciclistas y aficionados a pie siguieron al ecuatoriano Richard Carapaz -cuarto en el Giro de Italia de 2018- por varias calles de Quito, donde recibió muestras de apoyo, cantos, música y donde vio lágrimas de alegría.

La zona de la tribuna de los Shyris, un tradicional lugar de concentración para manifestaciones políticas y artísticas, se colmó hoy de música y acogió a decenas de bicicletas para recibir a Carapaz, que hizo historia al convertirse en el primer corredor ecuatoriano capaz de ganar una etapa del Giro.

Escoltado por automóviles y motos de la Policía, la llegada de Carapaz desató gritos de alegría en la avenida de los Shyris, en el centro-norte de la ciudad, donde ente otros le esperaba Marcelo Abril, entrenador de la selección nacional de kárate, quien se declaró "orgulloso" del ciclista que esta semana cumplió 25 años.

Abril, que llegó a la concentración atraído por una convocatoria en redes sociales, aseguró a Efe que goza de la "oportunidad única" de formar parte de la caravana que acompañó a Carapaz desde la tribuna hasta el parque Bicentenario, exaeropuerto de Quito.

Aunque Carapaz iba encaramado en una camioneta, los ciclistas lo siguieron por los 4,4 kilómetros hasta llegar al parque Bicentenario y en el camino blandían banderas de Ecuador y cantaban loas al deportistas, que saludaba sereno desde la altura.

La alegría se expresó en gritos cuando Caparaz regresó a ver la caravana e hizo la V de la victoria con sus dedos, gesto que la gente, -muchos también a pie al inicio del recorrido-, respondieron con "grande, campeón" o "gracias, campeón", así como "eres un orgullo".

Daniel Serrano, excolaborador de Carapaz y licenciado en Terapia Física, dijo a Efe en el lugar que cree que llaman 'locomotora' a Carapaz porque "sube como una moto. La subida para él es como si nada, sube tranquilamente, sin mucho esfuerzo".

Asimismo, consideró que el desarrollo profesional de Carapaz puede ser un ejemplo para los deportistas actuales de su disciplina, así como para los futuros ciclistas.

Y precisamente ahí estaba Tadeo, de 11 años y admirador de Carapaz: "Él es mi inspirador para el ciclismo. Hace un tiempo lo conocí y en este Giro de Italia que corrió me impresionó mucho su actuación", comentó a Efe.

"Debería estar en clases, pero vine a verle", dijo Tadeo, enfundado en su uniforme de colegio, al opinar que le dicen 'locomotora' a Carapaz porque "tiene fuerza, valentía, tiene muchas cosas".

Temblando de la emoción junto a su hermano por tener tan cerca a su ídolo, Tadeo aseveró que quiere ingresar pronto en algún equipo de ciclismo porque Carapaz lo ha inspirado "full" (bastante).

Y mientras el pequeño seguía con ansias el recorrido de la camioneta del ciclista nacido en el Carchi, fronteriza con Colombia, mujeres oriundas de esa zona cantaban a todo pulmón la tradicional canción de la provincia, que repite con insistencia: "Soy del Carchi tierra mía, tierra linda, donde yo nací".

"Carchi significa fuerza, valor, optimismo y energía", dijo a Efe entre lágrimas Susana Aguilar, que a sus 62 años no paró de lanzar consignas de orgullo y felicitación para el deportista que, tras llegar ayer a Ecuador, dijo que su próxima meta será el Mundial.

"Ahora solo quiero un merecido descanso tras 21 días muy fuertes, para julio quiero un par de clásicas y de allí me quiero centrar en lo que será el Mundial, que será muy duro y espero tener el apoyo de todo es país y de las autoridades para poder llegar en buena forma", indicó en sus primeras declaraciones en Quito.

Hoy, no obstante y por las circunstancias, se limitó a saludar a los aficionados y a sonreír desde la camioneta a la que se acercaba la gente intentando saludarlo y tomarle fotos.

Sereno, se limitó a decir que no esperaba ese recibimiento y consideró que su desempeño en Italia deja un mensaje: "No dejen de soñar, que todo se puede alcanzar en esta vida", subrayó.