Apertura a todo color en el inicio de juegos en el Víctor Mideros

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Ibarra.- Las calles 27 de Noviembre y Luis Enrique Cevallos en San Antonio de Ibarra fueron ayer cerradas parcialmente por 750 estudiantes de la Unidad Educativa Víctor Mideros, quienes desfilaron hasta el coliseo de Santa Clara de San Antonio de Ibarra en la apertura de los Juegos Internos 2017-2018.

Con pancartas, disfraces y vestidos de pies a cabeza con uniformes coloridos ingresaron al coliseo cerrado los alumnos desde la sección inicial hasta bachillerato.

 

Inauguración fugaz.- Las autoridades de ese plantel decidieron intervenir poco en el programa de apertura. Arturo Olmedo, rector de esa institución fue quien dio la bienvenida e inauguró oficialmente los Juegos Internos. Inmediatamente el fuego olímpico ingresó al escenario. La tea portó Ronaldo Lara, quien estuvo acompañado de los mejores deportistas de cada paralelo. Sin perder tiempo Kevin López, destacado atleta, tomó la promesa a sus compañeros. El acto formal concluyó con la entrega de ramos de flores a las madrinas y con la selección a la mejor mascota y uniforme.

Emoción desde la cancha.- Después del programa los organizadores anunciaron dos partidos. El primero y el que puso de pie a los padres de familia fue entre los paralelos segundo de inicial A y segundo de inicial B. Ese partido fue intenso.
Santiago Tenelema, padre de Rafael de 5 años de edad, dejó por un momento su trabajo para ir a alentar a su pequeño hijo. Él se convirtió en fisioterapista, director técnico y hasta preparador de arqueros.
“No podía faltar al juego. Es mi primer hijo y estoy emocionado por vivir esta experiencia”, dijo Santiago. El tiempo inicial terminó sin goles. En el descanso Óscar Sandoval, padre de Dilan casi no podía controlar su felicidad luego de que su pequeño se convirtió en un verdadero cerrojo en la portería. Óscar es oriundo de Cúcuta en Colombia y vive en San Antonio hace un año. Él es albañil y ayer no tuvo trabajo, pues no pensó dos veces en ir al coliseo y dirigir a su primogénito tras el arco y las mallas.