Ibarreño inventó Avatar, vuelo en parapente para personas con discapacidad

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parapenteIBARRA. “Pies, para que los quiero, si tengo alas para volar”. Esta es una frase de la poetisa mexicana Frida Kahlo (+) con la que se identifica Manuel Segovia. Él es un ciudadano con discapacidad, de 39 años, quien gracias a Avatar, una silla de ruedas que inventó el piloto ibarreño Jorge Duque para realizar vuelos inclusivos en parapente, cumplió el sueño de volar.

DETALLES
Cuando tenía 16 años, Manuel Segovia sufrió un accidente y prácticamente perdió la sensibilidad en sus piernas y dejó de caminar. Hace siete años pensó: si no puedo caminar, si puedo volar y desde ese instante se aferró al anhelo de surcar el cielo de alguna manera.

En una ocasión que visitó la playa, Manolo, como cariñosamente le llaman sus amigos, quiso experimentar la experiencia de volar ya que había vuelos, pero debido a que no existía un tipo de silla de ruedas o adaptación para personas que presentan algún tipo de discapacidad, no lo pudo hacer. Se quedó, en ese instante, con el sabor amargo de boca al no poder cumplir su sueño de volar. Sin embargo, no se dio por vencido.


Hasta que, Carlos Ganchala, un amigo de la familia y quien conocía a Jorge Duque, un imbabureño experto y amante del parapentismo, le mencionó que él, tal vez podía encontrar la manera para que Manuel cumpla el deseo de volar.


A Jorge su amor por este deporte y para aprender más esta disciplina, lo ha llevado a diferentes partes del mundo. En el 2010, en territorio estadounidense, donde siendo piloto de tándem o biplaza (parapente en el que vuelan dos personas), tuvo la oportunidad de volar con ciudadanos que tenían algún tipo de discapacidad. Fue en ese instante, donde al imbabureño le nació la idea de crear un aparato adecuado para que las personas con discapacidad puedan volar de una forma más cómoda.


Pasó el tiempo, pero la inquietud siempre estuvo ahí, rondando a Jorge, quien se animó a crear una silla de ruedas especial cuando Carlos Ganchala llegó con Manuel Segovia hasta las antenas de Azaya, ubicadas al noroccidente de la Ciudad Blanca.


Fue en este lugar, donde Manuel le preguntó al piloto si podría volar, Jorge le respondió que sí lo podría hacer, pero que antes va a crear un aparato adecuado para hacerlo. Así se empezó a cristalizarse el proyecto ‘Avatar’, la silla de ruedas que sirve para hacer vuelos inclusivos.


Duque, quien empezó a desarrollar la idea apoyado por Santiago, su hermano menor, explicó que este tipo de vuelo inclusivo se lo hace desde hace varios años también en naciones como Inglaterra, Francia, Estados Unidos y España, pero las sillas no estaban bien desarrolladas.


Ayudado por Jorge Jr., su hijo de 10 años de edad, el piloto imbabureño e instructor de vuelo fue armando la silla de ruedas inclusiva. Tras largas horas de trabajo; de pensar en el diseño perfecto; de poner y quitar piezas y de ver que todo esté en su lugar, nació Avatar.


En el proceso de prueba para armar esta especial silla de ruedas, se utilizó un simulador de vuelo, instrumento que utilizaron para realizar las regulaciones. Incluso llamaron a las personas que iban a ser las primeras en volar para de acuerdo el peso de cada uno regular el aparato.


Y el 30 de septiembre del 2015, exactamente a las 18:00, Manuel Segovia cumplió su sueño de surcar el cielo ibarreño. Lo hizo durante 15 minutos sentado cómodamente en una silla de ruedas inclusiva que fue bautizada con el nombre de Avatar. Los 900 segundos que estuvo en el aire, Manuel los considera como los más relajantes de su vida.

REACCIÓN

“La primera vez que se vuela uno siente libertad. No tienen idea como una persona con discapacidad lo describiría: es libertad total. Porque de estar a nuestro nivel o ver la vida desde una silla de ruedas como nosotros la vemos y ver todo desde lo alto es indescriptible, es una experiencia excelente”, mencionó Manuel, quien se sintió como una ave más del cielo cuando junto a Jorge Duque realizó su primer vuelo.

La creación le resultó al piloto mejor de lo que esperaba. Tenía que modificar la técnica de cómo se despega y cómo se aterriza, pero debido a que el aparato tiene ruedas el aterrizaje es menos complicado, similar al que realizan los aviones.

Después del vuelo que realizó Manuel Segovia, se hizo modificaciones en Avatar. Había fallas y los soportes de los pies, eso fue corregido.
El segundo vuelo en Avatar se realizó precisamente el domingo 19 de junio, cuando se celebró el Día del Padre. Glenn Herbert, una estadounidense de 65 años de edad y quien sufre parálisis cerebral, disfrutó de 10 minutos de vuelo. El despegue se realizó desde las antenas ubicadas en Azaya y el aterrizaje en el sector de Conrranquí
La seguridad es vital en este tipo de deportes. Sobre este tema, Jorge no corre ningún riesgo.

En los vuelas la silla de ruedas va sujeta a un arnés de parapente, accesorio que es acoplado en el chasis de Avatar.

El deseo de Jorge Duque, creador de la silla, es que existan personas que se interesen en apadrinar los vuelos inclusivos, con el fin de que muchas personas que tengan algún tipo de discapacidad experimenten la sensación de volar en parapente.

Uno de los más ansiosos es Manuel, quien quiere surcar el cielo ibarreño por segunda vez.