El descanso más largo de la Copa América

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El partido de semifinales de la Copa América Centenario que han disputaron  ayer  en Chicago las selecciones de Colombia y Chile y que clasificó a la roja para la final ha podido tener el descanso más largo que se recuerda en la historia de la competición.

La fuerte tormenta que cayó sobre el estadio Soldier Field, ubicado en una zona que estaba en alerta por la llegada de un tornado, obligó a parar el juego durante dos horas y cuarto y a desalojar las gradas en medio de una espectacular tromba de agua.

Durante todo ese tiempo, se barajó el aplazamiento del choque hasta este jueves a las 15: 00 hora local  aunque, cuando finalmente escampó, los organizadores pusieron a trabajar a varios operarios que durante un buen rato se fajaron para evacuar el agua de la anegada cancha.

El partido quedó suspendido en el descanso, cuando Chile ganaba 2-0 al equipo colombiano. El público que casi abarrotó el campo recibió por megafonía instrucciones de refugiarse en las partes cubiertas, a la espera de que pasase la tormenta.

En caso de haberse aplazado finalmente un día el desenlace de la semifinal, se hubiera repetido una situación que ya se dio hace un siglo en la primera edición de la competición, aunque entonces fue por motivos muy diferentes.

En aquella ocasión, cuando el formato era el de "todos contra todos", Argentina y Uruguay llegaron a la última fecha con posibilidades de ganar el torneo, lo que levantó una expectación inusitada en Buenos Aires, en cuya cancha de Gimnasia y Esgrima estaba programado el choque.

Según recuerda el libro "Historias insólitas de la Copa América", de Luciano Wernicke, fue tanto el interés generado que el campo, con capacidad para dieciséis mil personas, "fue desbordado por una marea humana calculada por los diarios de la época en 50 000 almas, la mayoría de ellas sin su correspondiente entrada".

El árbitro Carlos Fanta notó "con amargura" que el gran encuentro "estaba destinado al fracaso" ya que los espectadores habían traspasado las líneas de cal "y en varios sectores ocupaba porciones de la cancha".

"Para evitar incidentes -recuerda Wernicke- Fanta, presionado por el gentío, dio inicio al cotejo", aunque poco después comprobó la imposibilidad de jugar en aquellas circunstancias y decidió suspender la final, "lo que encendió la ira de los espectadores literalmente, porque algunos, furiosos, saciaron su bronca prendiendo fuego a los arcos y a las tribunas de madera".

Dicha final se postergó hasta el día siguiente y tuvo que trasladarse al campo del Racing bajo un férreo dispositivo policial. El partido terminó con empate a cero, lo que coronó a Uruguay como primera campeona de la competición continental.

Otra suspensión histórica de características muy diferentes a aquella ocurrió en la Copa América prevista en Brasil en 1918. Entonces, una epidemia de gripe que asoló Río de Janeiro dejó casi quince mil muertes y obligó a celebrar el torneo un año después, recuerda Wernicke.

El libro "Historias insólitas de la Copa América" también cita otros partidos que o no concluyeron o no llegaron a disputarse por distintos motivos. Así ocurrió en 1922, también en Brasil, cuando la selección paraguaya abandonó un partido como protesta por la actuación arbitral, mientras que Uruguay "prefirió regresar a casa y renunciar a un desempate por el título".

Y más recientemente, rememora la publicación, el árbitro inglés Ronald Lynch suspendió en Lima 1957 un Perú-Brasil tras la invasión de la cancha de numerosos aficionados con la intención de agredirle. Ayudado por la policía, escapó a la casa de un amigo, donde se refugió hasta que la mañana siguiente tomó el primer avión que despegó de la capital peruana