Quieren pasar de comerciantes a fabricantes

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Quieren pasar de comerciantes a fabricantes

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portadilla-carchiSi bien, históricamente, el comercio y hasta el ‘cacharro’ han sido el pilar central de la economía tulcaneña, hoy la crisis económica, local, agravada el último año, obliga a este sector a pensar en otros mercados e ideas de negocio. “Ya no es suficiente con comprar y vender. Ahora hay que producir; ser fabricantes y apuntar al interior del país”, dice, por ejemplo Roger Estrada, fabricante de chalecos, cuya meta es convertirse en microempresario textil.
Otros comerciantes como Sonia Jiménez, quien vende ropa de bebé, dice ya no es suficiente con traer mercadería para comercializarla. Habla de la necesidad de empezar a crear fábricas textiles en Tulcán. Y si bien la idea no es nueva, siguen siendo pocos los que se han arriesgado  a iniciar estas microempresas. Las razones según  Roger Estrada, comerciante y fabricante a menor escala   son dos.
La primera, la falta de apoyo económico, pues explica que para estos emprendimientos hacen falta recursos para maquinaria, materia prima (alguna de esta importada)  y capital para inicia. La  segunda, capacitación a nivel superior.
Estrada explica que en su caso, el aprendizaje sobre confección de chalecos viene como una herencia de familia. Pese a ser de Guano-Chimborazo ha vivido muchos años en Tulcán y ha visto que de a poco la actividad de compra y venta ha ido decreciendo, por lo que dice es necesario pensar  -en el caso del campo textil- en la fabricación, la creación de industrias a través de la tecnificación.
Con el anuncio de los créditos para el sector productivo y comercial que se hizo por parte del Gobierno, Estrada confía en que estos puedan ser el inicio  para que artesanos  como él puedan adquirir maquinaria, empezar a producir, generar fuentes de empleo y entrar a abastecer a mercados del interior del país. Para el comerciante, evolucionar en el campo textil como lo hizo Atuntaqui y Otavalo en Imbabura  no es una utopía. Dice que hay la capacidad, la experiencia y quizá lo que falta es decisión y apoyo de las autoridades competentes. Y en este punto habla de la necesidad de darle importancia incluso académica a la iniciativa de fábricas textiles. Argumenta que por ejemplo, la Universidad Técnica del Norte, UTN, ha dado vital importancia a la formación de Ingenieros Textiles lo que ha significado para Atuntaqui, Otavalo y Cotachi contar con verdaderos expertos en el tema que han convertido a estos lugares en íconos textiles a nivel nacional.
Estrada considera que no es suficiente con la fabricación artesanal que  algunas personas han iniciado, afirma que es necesario tecnificarse para competir con calidad y en cantidad.
Solo así dice será posible una real competencia con la vecina ciudad, caso contrario esperar vivir de la compra y venta, considera es una batalla cada vez más difícil.
Entre los pocos que han apostado por iniciar microempresas textiles está Alexander Cevallos, fabricante tulcaneño que hace tres años decidió instalar “Confecciones Paolita”, local ubicado en la calle Olmedo y Chimborazo. En su caso cree que la falta de emprendimientos textiles es por la variabilidad del comercio en frontera. Él confecciona pijamas, camisetas, pantalones sport, blusas en materiales ecuatorianos como jersey y algodón. Indica que además de la venta que hace en su local es  surtidor de otros minoristas. A Cevallos le gustaría expandir su pequeño taller adquiriendo maquinaria, sin embargo, para eso necesitaría una alta inversión economica, pues cada máquina representaría costos de entre 20 hasta 50 mil dólares.
Nelson Cano, presidente de la Cámara de Comercio de Tulcán, opina que la crisis local es la oportunidad para pensar en un cambio de matriz productiva provicial y para el, dice,  es necesario no solo la voluntad de los interesados, sino el apoyo y políticas públicas de autoridades locales y nacionales.