La Muerte de Tulcán

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La Muerte de Tulcán

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tulcanTomado del Blog https://ojosalpunto.wordpress.com/

Soy como cualquier otra persona o chic@, tulcaneñ@, amante de mi ciudad y su gente, compartí muy grandes recuerdos de mi infancia en esta ciudad y soy muy orgulloso de haber nacido pastuso; y desde muy pequeño disfruté de las ventajas de vivir en una ciudad fronteriza; al ser mis padres dueños de una tienda lo mejor que me podía pasar era mezclar golosinas colombianas con ecuatorianas, o disfrutar de ver la programación de la tele nacional y esperar al sábado para reírme con el programa de "sábados felices," si, vivir en una ciudad como Tulcán tenía pequeños placeres de las que ninguna otra ciudad podía jactarse; Ibarra podía decir que tenía un lindo clima y diversión como una ciudad grande, Quito podría quizá mencionarme sus atracciones como el cine y las comodidades de la capital, pero ninguna otra ciudad en el Ecuador podía jactarse de tener canales internacionales (colombianos) sin necesidad de contrato de cable, o de poder comprar cuadernos bellísimos para el regreso a clases sin que tengas que viajar mucho, ninguna ciudad podía decir que tiene un cementerio en el que se va a pasear, ni tampoco un punto de encuentro en el que confluyen dos nacionalidades diferentes y tan parecidas. Mi Tulcán era y es una ciudad única, sin embargo nada me da tanta pena como ver lo que está pasando hoy en día.

Al caminar por las calles me apena ver lo vacías y solitarias que se encuentran, los negocios cerrados o vacíos, y sin embargo las carreteras llenas de turistas que nunca o casi nunca entrarán a la ciudad debido a que la vecina ciudad de Ipiales se roba toda la atención. Centenares de autos pasan por un lado de la ciudad con destino al sur de Colombia, sus manos o tarjetas cargadas con dinero listo a escaparse de la frontera, sus bocas abiertas destilando el anhelo de comprar pensando que todo allá es más barato, mientras que mi Tulcán poco a poco se hunde en la oscuridad, y casi pareciera como si la ciudad estuviera expirando su último aliento.

¿Quién es el culpable?

Conforme sigo caminando, voy escuchando la respuesta, muchos dicen que es el Gobierno Nacional, "las salvaguardas, por supuesto... nos han fregado a todos." Eso es lo que se dice, y no quiero que se me mal entienda en este punto, ya que pienso que el Gobierno Nacional tiene una gran responsabilidad con respecto a lo que está pasando en estos momentos en nuestra ciudad fronteriza, pero no tiene la culpa entera, por supuesto que ha afectado al mercado y por supuesto que nos ha cambiado la forma en la que comerciamos frente a la gran desventaja del devalúo del peso colombiano, pero, a mi manera de pensar esa respuesta no es satisfactoria.

Gran parte de la responsabilidad, pienso yo, cae en nuestras manos. Si, lo leyó bien, usted y yo somos los responsables de que nuestra ciudad se esté muriendo. ¿Cómo puede ser esto posible? Bueno es simple, todos nosotros queremos que el mercado en Tulcán se reactive, todos queremos que vengan a nosotros a comprar, pero quiero que entienda una cosa estimado lector, y es que usted y yo somos egoístas; porque el momento en que alguien viene con su dinero a nuestros negocios a comprar, entonces estamos felices, y empezamos a reunir el dinero que hemos ganado, cuando hemos reunido una cantidad considerable para satisfacer las necesidades que tenemos, entonces agarramos el dinero que hemos guardado y no nos dirigimos donde nuestro vecino tulcaneño, no nos vamos a nuestro mercado, sino que preferimos ir a colombia.

El zapatero tulcaneño desea que vayan a su negocio a arreglar sus zapatos, el vendedor de ropa desea que compren su ropa, y el tendero desea que compren sus productos, pero en el momento en que pueden, ese mismo zapatero, vendedor o tendero sale con dirección a Ipiales a gastar el dinero en otros locales, que no son de nuestra gente, que no son nuestros vecinos de barrio. Querido lector, espero que empiece a entender lo que le estoy diciendo, nosotros somos los egoístas que estamos hundiendo a nuestra ciudad.

Somos perfectamente valientes para salir a las calles y reclamar que el Gobierno haga algo al respecto, somos bravos y groseros para reclamar que nos ayuden, que necesitamos el dinero; pero cuando podemos hacer algo que está en nuestras manos, cuando nosotros tenemos la solución, preferimos ir a comprar la leche a Colombia porque "sale más barato" o porque "el producto es mejor."

Usted puede y está en todo su derecho de mencionarme que efectivamente el producto es mejor, o que sale más barato, pero creo que debe empezar a entender que si usted no compra en nuestra ciudad, entonces tarde o temprano Tulcán va a morir, y por lo tanto un día su familia también morirá. Antes de salir a reclamar a las calles por soluciones debería ser solidario con su amigo tulcaneño, todos estamos enfrascados en esto, es nuestra ciudad, son nuestros bolsillos, es nuestra gente la que muere de hambre; somos nosotros los que deberíamos luchar para sacarla adelante comprando en nuestra ciudad, apoyándonos unos a otros.

Hace ya mucho tiempo que Tulcán dejó de ser la ciudad en la que valientemente se gritaba: "Con el Carchi no se juega," porque hoy en día nosotros, usted y yo ya no queremos unirnos para luchar por nuestra ciudad, preferimos la mentirosa basura de ir a comprar a Colombia porque "está mas barato," si en verdad quieren sentirse orgullosos de su ciudad, si en verdad quieren ayudar, si en verdad son tulcaneños orgullosos de serlo, entonces salgamos a las calles de nuestro Tulcán y gritemos una vez más "Con el Carchi no se juega" y compremos todo lo que necesitamos en nuestro Tulcán, no seamos los culpables de matar a nuestras familias, creo que nunca se lo perdonarían...