Tulcán, desesperada por baja de ventas

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Tulcán, desesperada por baja de ventas

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carchiDesolador. Así es el panorama en el centro comercial Popular de Tulcán. “La situación está hecho pedazos”, coinciden Aída Pozo y Jorge Betancourth, dos de los pocos comerciantes que aún quedan en el lugar, en el que ayer a las 15:35 no había ni un solo cliente.

 

CONTRASTES
Las calles vacías de los alrededores del centro comercial Popular se anteponen a lo que sucede en Ipiales, Colombia. Los centros comerciales están llenos de compradores, en su mayoría, ecuatorianos.
Que el cambio oficial del dólar supere los tres mil pesos resulta seductor para los compradores.
El cambio del dólar en Rumichaca alcanzó los 2 700 pesos ayer al mediodía, mientras que en Ipiales el cambio estaba en 2 670.
Ayer, durante un recorrido por locales como Al Kosto, almacenes de ropa, calzado y centro comercial Gran Plaza, en el lapso de una hora identificamos a unas 20 familias de Ibarra, Cotacachi y Otavalo, que llevaban desde papel higiénico hasta LCD.
En el lapso de un minuto, 15 vehículos con placas de Imbabura y Pichincha, especialmente, cruzaron la frontera norte con destino al vecino país. El fin de semana la cifra se duplica.
Al cambio favorable para los compradores ecuatorianos se suman las promociones en locales comerciales colombianos, como la mitad de la compra gratis por cada 25 clientes en Al Kosto, almacén que ayer al mediodía estaba repleto de clientes.
Santiago Verdugo, del almacén de ropa El Machetiko, explica que la presencia de clientes desde Ecuador aumentó en un 50 %.
Entre sus clientes están personas de El Oro, Santa Domingo de los Tsáchilas, Guayas, Imbabura, Pichincha y Carchi. En el local vende pantalones desde ocho hasta 22 dólares.
Ipiales se convierte en la zona preferida de compras para los ecuatorianos.
El Gran Plaza es un éxito en Ipiales, mientras del Multiplaza, construido en Tulcán, solo se observa la infraestructura que estaba lista para inaugurarse en diciembre de 2014, pero no se lo hizo.

¿SOLUCIÓN A LA VISTA?
El ministro de Comercio Exterior, Diego Aulestia, informó que el Consejo Sectorial de la Producción declaró a Tulcán como “zona deprimida”, lo que implica -dijo- una serie de incentivos para que se desarrollen nuevos emprendimientos e incentivos tributarios.
Sobre este anuncio, el prefecto de Carchi, Guillermo Herrera, manifiesta que se espera conocer cómo se beneficiará el cantón al ser declarado como “zona deprimida”. El tema se analizará con los alcaldes de Carchi, delegados de las parroquias, con la Viceprefecta, el Gobernador y representantes del Comité Ciudadano por la reactivación económica de la provincia.
Sostiene que, a través del Código de la Producción, se establecen una serie de medidas e incentivos que no se han hecho efectivos en la provincia. “Necesitamos que el Ministerio de Comercio Exterior pueda darnos a conocer, en el día a día, cómo se van a traducir estos incentivos”, menciona Herrera.
“De los anuncios de los ministros ya hemos vivido en los últimos dos años, pero no tenemos concreciones ni apoyo a nuestros sectores, sin embargo podría ser esta declaratoria el inicio de una intervención del Gobierno en nuestra provincia”.
El Prefecto recalca que tampoco se cumple la Constitución, que en su artículo 249 establece, como obligatorio, un trato preferencial a los cantones fronterizos.
Considera que esto se puede cumplir al aplicar una ley de Desarrollo Económico para las fronteras. “Sería una salida importante que el Gobierno ecuatoriano impulse una ley de Desarrollo Económico Fronterizo, donde se contemplen, a detalle, los incentivos para las nuevas inversiones. Necesitamos un plan de trabajo, una agenda bien establecida”.
La crisis comercial empezó en Tulcán hace dos años. En julio de 2014 se evidenció cuando el dólar alcanzó 1 800 pesos, un año más tarde llegó a los 2 600 y en las últimas semanas supera los 3 000 pesos e incluso podría alcanzar los 3 100 pesos por dólar.
Según a datos de la Cámara de Comercio de Tulcán, solo un 30 % de los negocios mantienen la actividad y un 70 % está en problemas. “Solo basta recorrer las calles de Tulcán en donde negocios están a la venta o en arriendo”, comenta el Prefecto.
La propuesta del Comité Ciudadano para frenar la crisis está documentada en 316 hojas que se entregaron a la Presidencia de la República, pero de las que aún no cuentan con respuesta oficial del Primer Mandatario.
De 550 comerciantes en el centro comercial Popular, únicamente la mitad subsiste con lo poco que puede generar.
En el almacén Technet, de artículos tecnológicos, ubicado en Tulcán, el número de empleados se redujo a la mitad. “Hay un desastre completo; las autoridades no se comprometen con el sector comercial. El impacto es grande”, lamenta Nelson Salazar. Una portátil en Colombia cuesta 985 dólares; en Tulcán está en 1 055 más IVA. “Allá es un 16 % de IVA que ellos no lo pagan porque los computadores entran como línea blanca”.
Mientras se esperan las medidas concretas de incentivos al comercio, el centro comercial Popular sigue vacío y Aída Pozo espera que la declaración de “zona deprimida” sea de beneficio para los comerciantes.