09-07-2018 | 00:00

MAE Carchi es un ejemplo nacional de cuidado ambiental

Carchi es una de las tres provincias a nivel nacional cuya oficina del MAE recibió el reconocimiento Punto Verde por buenas prácticas ambientales.

Tulcán. De las 24 oficinas provinciales en el país, solo tres fueron reconocidas por el Ministerio de Ambiente, MAE, con el reconocimiento Punto Verde por buenas prácticas ambientales. Carchi, Pastaza y Loja son las tres jurisdicciones a nivel nacional que se hicieron merecedoras de este incentivo.

Un desafío. Patricio Tobar, técnico del Ministerio de Ambiente del Carchi, detalla con orgullo que esta propuesta nació desde 2014 cuando se emitió el Acuerdo Ministerial 140 que motiva aplicar prácticas amigables con el ambiente.

Así, los funcionarios que laboran en la oficina carchense, haciendo honor a la institución que representan, adoptaron prácticas de reciclaje, reducción de uso de papel, energía eléctrica, agua. Incluso, una vez al mes no utilizan vehículos para movilizarse y llegan a la oficina caminando o en bicicleta. Tobar reconoce que en principio sí fue complicado, pues como la mayoría tenían hábitos difíciles de cambiar. “Había quienes salían al almuerzo y olvidaban apagar la luz o dejaban los computadores encendidos”. Por eso, incluso, fijaron una multa simbólica a fin de hacer un control. Con ese recurso, por ejemplo, compraban focos ahorradores para la dependencia o para reparar fugas de agua y que no haya desperdicio.

Prácticas. Ahora hay guardianes para cada iniciativa. Ana Lucero, técnica de la oficina ministerial, cita que son todo un equipo esforzándose para lograr resultados. “Tenemos un guardián del papel, de la energía eléctrica, de áreas verdes, del agua. Cada uno se encarga del cumplimiento y verificación de actividades y también hay capacitaciones”, cita. Los responsables emiten propuestas desde su área. Por ejemplo, las impresiones se reducen al máximo. Todo lo que es documentación interna se imprime a dos carillas. Cuando ya el papel no es utilizable se recicla para entregarse a gestores. Los comunicados internos se hacen en su mayoría por correo electrónico.

También se trabaja en la clasificación de desechos: comunes, papel, plástico, inorgánicos. Mientras que los desechos verdes son utilizados en dos composteras donde las lombrices hacen humus. Anita labora cerca de tres años en esta oficina. Para ella lo más difícil, recuerda, fue habituarse a apagar el computador cuando salía, al igual que la luz. “El monitor de un computador consume energía; si nos vamos más de 5 o 10 minutos debemos apagarlo”.

Prácticas. El último viernes de cada mes, todos los funcionarios se reúnen ya sea en el Parque El Ocho, al sur, o el redondel del colegio Bolívar, al norte, y caminan hacia su lugar de trabajo, ubicado en las calles Colón y 10 de Agosto. Recorren en grupo cerca de 16 cuadras. A veces lo hacen en bicicleta. Todos asumen con disciplina este compromiso y se hacen informes mensuales de las prácticas.

Los técnicos de esta oficina coinciden que estas prácticas, que parecerían muy simples, son claves para el medio ambiente.

Recomendaciones. Todos desde nuestros hogares o lugares de trabajo podemos aportar al cuidado ambiental. Se puede empezar por reducir el uso de fundas plásticas por el perjuicio que causan y disminuir el uso de papel, recordando que la materia prima para su elaboración sale de los árboles. La meta es que más instituciones se sumen.