Comedor popular para todos

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Comedor popular para todos

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carchiportadillaMás de 70 personas entre niños, jóvenes y adultos mayores llegan de lunes a viernes a almorzar hasta el Comedor Popular San Vicente de Paúl de San Gabriel.   


Esta iniciativa fue idea del padre Marco Mesías y Sor Ernestina Rojas, quienes hace 22 años invitaron a los pobladores del cantón para que formaran parte de la Asociación de Caridad San Vicente de Paul.
Segundo Morocho cuenta que con una olla común empezaron a repartir el almuerzo en el convento de la ciudad todos los domingo a 12 personas, que poco a poco fueron aumentando y después de seis meses se organizaron para alimentar a las personas de lunes a viernes.
“Yo me siento bien por lo que estoy haciendo, Dios dice: Da de comer al hambriento, un vaso de agua al sediento y vístele al desnudo, todo eso me ha quedado a mí, yo vengo de gente pobre y sé lo que es pasar hambre”, él todos los días ayuda a repartir el almuerzo.
“Quisiéramos que nos regalaran el terreno para construir un lugar más amplio porque no es nuestro, si la propiedad fuera nuestra nos ayudarían el prefecto o el alcalde con  los materiales”. El terreno en donde funciona el comedor es del Ministerio de Defensa Nacional.  
Margarita Mejía forma parte de la asociación desde hace 20 años.
Explica que el motivo de tener una asociación es por necesidad, el cantón no contaba con un comedor y albergue para atender a personas que necesitaban alimentarse y tener un cuartito para descansar.
“Sor Ernestina nos inculcó ese amor y servicio al prójimo y sobretodo la caridad, que no es de lo que nos sobra, es de lo que tenemos, hay que darlo con amor y con buena voluntad, que ese es el ingrediente importante en cada una de las actividades que realizamos aquí, yo preparo la comida con ayuda de otras socias de asociación y lo hacemos con mucho cariño. Si este espacio en el que estamos fuera nuestro construyéramos un comedor y bodega más amplia y levantar la pared de la entrada porque está en mal estado”.  
Las personas mayores son las que más llegan a este lugar, Luzmila Chamorro, de 78 años, y María Salazar, de 73, son unas de ellas, antes de la una están sentadas esperando que empiecen a repartir el almuerzo, viven solas sin ningún familiar y son vecinas, las personas que nos atienden son buenas y cariñosas, dicen.
Segundo Olmedo Portillo Mafla tiene 90 años, tiene más de un año almorzando en este comedor, llega media hora antes para esperar la comida, vive solo y es soltero, “no me gustan las mujeres porque hay algunas que son malas con los maridos”.
Jeremías López, de 75 años, camina media hora por la Panamericana desde la parroquia Cristóbal hasta el comedor popular con los cinco recipientes que ocupa para llevar la comida a su esposa, a un adulto y a sus tres nietos, “mientras viva y me alimente no me canso”.