11-08-2018 | 09:30
(I)

Venezolanos caminan más de 2 000 Km. hacia el Perú

Los venezolanos se han visto forzados a dejar a sus familias, incluso a sus padres, muchos de ellos ancianos y enfermos, por aventurarse para conseguir alimento.

Ibarra. La vida de los venezolanos se ha convertido en un vía crucis durante los últimos meses, pues muchos optan por tomar la ruta de Colombia a Perú... a pie.

La presencia de los migrantes que buscan comenzar de nuevo se ha incrementado por el supuesto cierre de la frontera con Colombia.

Caminar de Cúcuta, Colombia (frontera con Venezuela) son más de 2 mil kilómetros hasta Tumbes-Perú, la ciudad más cercana de ese país.

“Si ya cruzamos Colombia a pie, también lo podemos hacer hasta Perú”, dijo Lizeth Zamora al salir de Ibarra con un grupo de amigos.

Ellos decidieron sentarse y descansar un poco mientras Lizeth conversaba con nosotros. Contó que en su país, definitivamente, no se puede vivir.

“El sueldo mínimo no alcanza ni para alimentar a los hijos. No conseguimos pañales, ni leche, lo único que comíamos era sardina, yuca y plátano”.

Hace dos semanas sus amigos y ella salieron de su país para retomar sus vidas en Perú.

Tomaron un bus hasta San Cristóbal, después se transportaron en otro hacia Cúcuta y desde esa ciudad empezó el vía crucis por la panamericana.

La falta de dinero hace que los venezolanos decidan caminar. Todos buscan nuevas vidas por sus hijos o familiares, “todo eso es lo que nos da fuerza pa’ seguir adelante”.

Lizeth comentó que durante el trayecto han conseguido gente generosa, que les han brindado sus casas para descansar y por lo menos bañarse.

La venezolana aseguró que también durmieron en una cama y que hace una semana aproximadamente, no sabían lo que era descansar en un simple colchón.

Finalidad. En Perú los espera otro amigo, quien les ha dicho que tienen la facilidad de conseguir un trabajo rápido.

Tres hijos y una nieta tuvo que dejar Lizeth en Venezuela. “Desde que llegue a Perú, a trabajar se ha dicho, para mandarle dinero a mi familia”.

Ropa y comida que reciben por el camino es lo que cargan en sus bolsos o en una mochila.

Agua y pan comieron durante la caminata desde el puente de Rumichaca hasta Ibarra. En Carchi esperaron tres días para poder sellar sus documentos.

Problema. Sentado en la vereda y cargando sobre su cuello una cobija, Edwin Salazar, de 24 años de edad, señaló que su objetivo de salir de Venezuela es para buscar trabajo.

Tiene un hijo y añadió que la situación en su país está muy grave. Cree que será muy difícil que Venezuela mejore, “por lo menos ahorita no, porque no hay agua, no hay comida, no hay luz, no hay alimento para los bebés, se están muriendo en los hospitales, ahorita no hay nada, absolutamente nada”.

Viajar a Carchi es común ver por la carretera grupos de venezolanos caminando, todos con sus bolsos y la mochila que los diferencia con los colores de la bandera de Venezuela (amarillo, azul y rojo).

A pesar de los problemas por el presidente Nicolás Madura, ellos aún tienen las esperanzas de volver a su país y que la economía mejore. Así como en algunas ciudades de Carchi, en Imbabura, algunos migrantes deciden quedarse y pedir colaboración en los semáforos o trabajar como vendedores ambulantes.

Yuleidy Ovalles tiene 26 años, mencionó que su país no está en buen estado económica y decidió salir en busca de un mejor futuro.

Junto a sus compañeros atravesaban la Ciudad Blanca, pero antes, una camioneta los trasladó desde Rumichaca hasta la entrada de Ibarra.

Yuleidy dejó a su hijo de dos años en noviembre del año pasado, cuando decidió radicarse un buen tiempo en Colombia.

Ahora emigra a otro país, que también es Perú, como la mayoría de sus coterráneos lo están haciendo.

Trabajo. La joven trabajaba en su país en una empresa de agua potable, estudiaba dos carreras: ingeniería agroindustrial e ingeniería civil.

“No es fácil, ya que estudiaba y el sueldo no alcanzaba para nada”, aseguró Yuileidy, quien indicó que el salario básico es de 2 millones de bolívares y que eso significa casi menos de un dólar.

Venezolanos caminan más de 2 000 Km. hacia el Perú

Recorrido. Desde Rumichaca hasta Ibarra viajó como mochilera, haciendo dedo hasta que un vehículo la lleve.

Su destino es Perú, trabajar allá y mandarle dinero a su familia. Pero si encuentra un trabajo durante el trayecto se queda.

Mientras José Méndez, de 21 años, dialogaba con Diario EL NORTE uno de sus compañeros gritó ‘Maduro Gonorrea’.

Hace dos semanas decidió abandonar su país junto a su vecino y como todos, señaló que está en busca de un mejor futuro. “Tengo dos hijos y uno que viene en camino”.

Todos hablan de querer ir a Perú, “la situación está difícil, pero donde consigamos trabajo yo me quedo”.

Su deseo es volver a su país natal, “es duro, no es fácil, pero uno tiene que salir adelante y buscar un futuro para ser alguien en la vida porque allá no vamos a hacer nada”.

Le duele todo el cuerpo, pero eso no importa porque como sea, quiere llegar a Perú.

Reglamento. Según la Jefatura de Migración de Imbabura, es obligación que todos los extranjeros tengan siempre a la mano sus documentos de viaje originales, cédula de nacionalidad o pasaporte con sus respectivas entradas al país por los puestos migratorios fronterizos como Rumichaca, Huaquillas, puertos y aeropuertos.

Además, ningún extranjero puede realizar actividades diferentes a la de sus estatus migratorio.

Es decir, en el caso de los venezolanos que ingresan como turistas deben hacer solo esa actividad, pero si no la cumplen, caso contrario, serán sancionados. También todo extranjero que no posee documentación actualizada de procesos de regularización, solicitud de visa o refugio, amparo, es causa de sanción. Pero si ya se encuentran irregulares, esto quiere decir, pasado el tiempo de permanencia como turistas en cualquier país del Ecuador, pasarán un proceso de deportación y abandono del país.