Tres décadas de la desaparición de los hermanos Restrepo en medio de interrogantes e impunidad

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Quito.- Carlos S /79’, así firmaba sus cuadros el hijo mayor de Pedro Restrepo, a sus nueve años de edad. En su casa conservan las pinturas que Carlos Santiago realizaba en su niñez, este era uno de sus hobbies.

cuarto santyRecuerdos. En el dormitorio de Carlos Santiago aún están los stikers, los pañuelos de su época de scout. Casetes de VHS y de grabadora están bien acomodados en su clóset.También está la cama en la que por última vez vio Pedro Restrepo a su hijo Carlos Santiago, de 17 años, y en la que se despidió de él, la madrugada del viernes 8 de enero de 1988. Pedro y su esposa, Luz Elena Arizmendy, partieron a un viaje a la Costa aquel día. Le dio la indicación de que dejaba la llave y la matrícula del carro. “Lo último que me acuerdo es la despedida… me dijo tranquilo yo me encargo de todo”, recuerda Pedro Restrepo en una entrevista con Diario EL NORTE.


La desgracia. Carlos Santiago, de 17 años, y su hermano Pedro Andrés,hermanos de 14, iban a despedir al aeropuerto a su mejor amigo, estaban contentos.  Aquel 8 de enero, muy temprano, dejaron a su hermana María Fernanda en el colegio.
Horas más tarde, a la altura del antiguo partidero de Tumbaco la Policía realizaba un operativo y, según un testigo, el Trooper de color crema era perseguido por un carro de vidrios oscuros.
“Suponemos que los detuvieron en medio del operativo, Al  no tener papeles ellos se asustan, corren, los persiguen y los detienen”, afirma María Fernanda Restrepo. Carlos Santiago y Pedro Andrés fueron detenidos, torturados y asesinados. “Los únicos que saben toda la verdad son los miembros de la Policía Nacional, los jefes de esa época, los comandantes, los subalternos... siguen muriéndose con esa verdad, porque algunos involucrados en este caso ya han muerto...”, recalca María Fernanda.

Preguntas sin respuestas. ¿Qué pasó el 9, 10 y 11 de enero de 1988? Es la pregunta aún sin respuesta para la familia. “Eso lo tiene la Policía como secreto de Estado, porque mis hijos fueron llevados al SIC, al CDP, estuvieron en la Interpol, hay testigos de todo eso y otras personas estuvieron en las torturas y exigimos que se diga qué pasó con ellos en estos recintos…”, exige Pedro Restrepo.
¿Dónde están sus cuerpos?  “La Policía todavía tiene esa deuda con la familia, la sociedad y el mundo, pero siguen callados”.
Pedro Restrepo, 30 años después de la desaparición de sus hijos, no pierde la esperanza de encontrar los cuerpos. “En eso seguiremos hasta que Dios nos dé vida”. Y son tres los temas puntuales que exige: La verdad total, el enjuiciamiento de los otros autores y los cuerpos de Carlos Santiago y Pedro Andrés.
Pedro Restrepo afirma que no hubo ningún interés, preocupación ni investigación de los gobiernos de turno tras la desaparición.

“A cambio, hubo represión, persecución y amenazas, el afán de terminar con las manifestaciones en la Plaza Grande, únicamente en el Gobierno de Rafael Correa, que tomó el caso como personal…”, asegura Pedro Restrepo. El expresidente ordenó el nuevo rastreo en la laguna de Yambo en donde el agente Hugo España confesó que fueron arrojados los cuerpos sin vida de los hermanos.

Consecuencias. Pedro Restrepo cayó en una depresión profunda. “En una situación como esa, por más fuerzas que saques o que quieras aparentar, llegan momentos que te superan y te abruman y yo me acercaba al cuarto de Carlos Santiago a llorar y a tomar (licor)”. Logró salir de eso con la ayuda de Martha Cecilia Arizmendy, su actual esposa, que lo ayudó a base de comprensión, cariño y amor.


Durante 20 años acudía a La Plaza Grande, en señal de protesta. Dejó de hacerlo desde 2008, por razones físicas y por su salud. Desde 2008 a 2014 Pedro Restrepo, debido a la artrosis que padece ha sido sometido a siete cirugías de alto riesgo que lo han debilitado físicamente.
También dejó de ir “por coherencia política. El único presidente que tomó como suyo el caso y empezó a dar respuestas a mis requerimientos fue Rafael Correa, entonces  no veíamos justo reclamar ante el único que estaba haciendo algo”, menciona.  

Un dolor que no acaba. Pedro sueña con sus hijos constantemente, ellos se mantienen en su mente. Los imagina no en situaciones de dolor ni de hechos tristes.
Carlos Santiago ahora tendría 47 años, Pedro Andrés, 44. Al mayor lo imagina como un buen médico. A Pedro Andrés como un ingeniero informático. “Esta casa estaría llena de nietos y eso es una de las cosas duras como consecuencia directa de este crimen”.

No es una persona que se frustre. Es realista, “hubiera sido ideal que esto no sucediera, lo importante es que Dios me dio fuerzas, entendimiento y capacidad para asimilar el golpe, cambiar de rumbo la vida y entenderla cómo es…”.
“Mi familia continúa, no con ellos físicamente, pero siempre están en la casa, de aquí salieron, conmigo siguen, espiritualmente y a través de la lucha y de mantener viva la memoria...”.
Quedan cartas, cuadernos, pinturas de Carlos Santiago, ropa y recuerdos que son imborrables.
Pedro Restrepo manifiesta que el alivio no lo sentirá nunca, porque siempre está esa pérdida y esa falta que morirán con él.

“Lloro mucho, mucho, mucho. Yo antes podía ver las fotos de mis hijos y las veía con nostalgia y con cariño, ahora veo una foto de ellos y lloro. Me volví muy sensible al recordar esas etapas y pienso y me estremezco… No se supera para nada”, dice con la voz entrecortada.
A medida que pasa el tiempo es más duro. A sus 74 años de edad el llanto aumenta cuando mira las fotos de sus hijos. La vida de la familia continúa, en medio de un dolor infinito y con la convicción de que el olvido no existe.

Elsie Monge: “El Caso Restrepo es un símbolo de lucha”

elsie“El régimen del 84 al 88 fue uno de los más represivos, era una represión generalizada en el país y por primera vez se registra en Ecuador las desapariciones forzadas”, precisa Elsie Monge, directora Ejecutiva de la Comisión Ecuménica de Derechos Humanos, CEDHU, en diálogo con EL NORTE. Piensa que el caso Restrepo es un símbolo de la lucha de los familiares por la verdad y la justicia.


En la acusación particular había 35 nombres con responsabilidad en la desaparición de los hermanos Restrepo, pero los de más alto rango se fueron quedando en el camino. En 1998, ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, el Estado ecuatoriano admitió que lo sucedido con los adolescentes fue un crimen de Estado. Se ordenó la indemnización económica. "Pero eso no recupera la vida de las personas afectadas".

“Por primera vez en la historia”, dice Elsie Monge, quien destaca la valentía y dedicación de la familia. “La única lucha que se pierde es la que se abandona”, enfatiza.

Datos

A través de la Comisión de la Verdad se desclasificaron documentos que ratificaron la existencia del SIC 10, que la Policía negaba.

Hace dos años una llamada telefónica del Min. del Interior a la familia  aseguró que la Policía quería pedir perdón públicamente.

La laguna de Yambo se rastreó dos veces, primero por la Marina, en el  que por ocho días no dejaron entrar a la prensa ni a la familia.

“Tenemos sospechas de que no fue hecho a fondo y que ahí sacaron los cuerpos y los desaparecieron en otro  lado”: Pedro Restrepo

Pedro Restrepo y su esposa Luz Elena dejaron su natal Colombia y llegaron a Ecuador en 1970 por motivos laborales.

Luz Elena Arizmendy, madre de Carlos Santiago y Pedro Andrés murió en un accidente de tránsito el 3 de julio de 1994.

35 nombres constan como involucrados en el caso Restrepo. Solo siete fueron sentenciados

Actividades

Hoy, desde las 14:00 a 20:00, se realiza un homenaje con música y muestra fotográfica de la lucha

Mañana, desde las 18:30, se proyecta Con mi Corazón en Yambo en la sala Alfredo Pareja de la Casa de la Cultura

Lea mañana

El testimonio de María Fernanda Restrepo sobre todos estos años sin respuestas y lo que la impulsó a la realización del documental Con mi Corazón en Yambo.