Una mirada al expenal García Moreno, 139 años entre historias, desigualdades y corrupción

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Quito.- Durante 139 años funcionó el expenal García Moreno, desde 1875, año en el que se inauguró en la presidencia de Gabriel García Moreno, hasta el 30 de abril de 2014, en el gobierno de Rafael Correa.
Como museo, contó con el interés del público, pues hasta 1 500 personas ingresaban diariamente al lugar. La idea es que se convierta en un mensaje para prevenir los delitos, proyectarles que por una conducta equivocada puedan ser encarcelados.

El expenal, con 303 celdas, tenía capacidad para 606 internos, pero contaba con más de 1 600. 

Latacunga, Guayaquil y Cuenca son las ciudades con nuevos centros de rehabilitación donde fueron reubicados los internos.

El 31 de octubre llegó un comunicado al expenal con la indicación de la suspensión de visitas al museo. Se especulaba que el lugar iba a formar parte del Ministerio de Cultura, pero desde el organismo no se confirmó este hecho.

 

Pabellón A. Con 33 celdas. Considerado el de máxima seguridad, en el que fueron recluidos Óscar Caranqui, el ‘Cuentero de Muisne’, el Cura Flores, el expresidente Lucio Gutiérrez, el exbanquero Fernando Aspiazu, entre otros, explica Ángel Páez, encargado de la guianza en el museo. Pese a ser el de mayor seguridad, Óscar Caranqui salía del centro carcelario vestido de policía y luego retornaba al lugar. Caranqui declaró que para sus salidas le ayudaban oficiales de la Policía.

caranqui

La celda #28 del pabellón A era ocupada por el imbabureño Óscar Caranqui. Cumplía una sentencia por narcotráfico y asesinato. Es una réplica de cómo era su celda, en medio de comodidades. El 30 de junio de 2013 fue asesinado en La Roca, centro carcelario de Guayaquil al que fue trasladado el 29 de julio de 2010.

Pabellón B. Con 112 celdas. Era el de máxima peligrosidad. Daniel Camargo, el monstruo de los Andes, el loco Freddy, el doctor muerte estuvieron allí. Los internos cumplían sentencias por violaciones sexuales y asesinatos.

Fue en el segundo piso de este pabellón en el que Daniel Camargo fue asesinado en 1994. Alias ‘Masache’ lo apuñaló y luego le cortó una oreja, a la que de vez en cuando velaba, para que le deje vivir en paz. Daniel Camargo mató a 170 jóvenes en Ecuador, luego de abusar de ellas e incluso descuartizaras. Llegó al país tras escapar de su natal Colombia. Óscar Ortiz es funcionario del sistema penitenciario del Ecuador desde hace 30 años, trató psicológicamente a Camargo, explicó que su inteligencia superaba el promedio, era un asiduo permanente de la lectura, hablaba inglés, portugués y español, normalmente se lo veía con libros, pero, “un psicópata no se cura nunca...”, cita Ortiz.

Pabellón C. Con 58 celdas en las que permanecían los detenidos por droga, los conocidos como ‘mulas’ del narcotráfico. La mayoría eran extranjeros. De este pabellón, el día del traslado salieron 195 personas.

Pabellón D. Con 66 celdas. Era conocido como el ‘pabellón de la noche, de la oscuridad’, La mayoría cumplía sentencias por el delito del robo.

Pabellón E. Con 34 celdas. Eran recluidos los presos políticos, como los integrantes de Alfaro Vive Carajo, los militares del Comando de Taura, los expresidentes como Eloy Alfaro, Galo Plaza Lasso y Julio Arosemena Monroy.

La celda número 13, del Viejo Luchador

eloy

El 28 de enero de 1912 Eloy Alfaro fue asesinado en la celda número 13 que no ha sido modificada hasta la actualidad. Desde allí arrastraron a Alfaro hasta la hoguera bárbara. Desde 1935 es una celda museo en el que se encuentra un busto del Viejo Luchador.

Desigualdades.

Óscar Ortiz enfatiza que los gobiernos durante muchos años hicieron poco o nada para trabajar en evitar el hacinamiento carcelario.

“La corrupción fue parte del sistema penitenciario”, recalca Ortiz, pero no culpa al sistema sino a las personas que fueron parte de él, quienes favorecieron con un mejor estilo de vida a ciertos internos, especialmente a narcotraficantes que incluso escaparon pagando hasta $1 millón. Sustancias prohibidas incluso eran ingresadas por funcionarios inescrupulosos a cambio de dinero. Policías fueron procesados por ingresar objetos vetados.

El poder económico primaba en el expenal mientras unas celdas se encontraban en pésimo estado otras tenían piso de mármol. Se diferenciaba a las personas que tenían dinero con los ‘polillas’ o los desechables que no tenían ni un plato para el rancho. Actualmente lo que se busca en los nuevos centros carcelarios es la igualdad, independientemente de la condición social de las personas privadas de libertad.