'No me toques', un desgarrador relato sobre violencia contra mujer

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Quito (EFE).- Se llama Ximena y la suya es una impactante historia que incluye secuestro, golpes y violación, que refleja el nivel de violencia, "muchas veces naturalizado", contra mujeres en Ecuador, y que se analiza en el libro "No me toques", según el periodista ecuatoriano Juan Carlos Calderón.

"El libro lo que muestra es que hay una sistemática violación de los derechos humanos de las mujeres, que se expresa por su condición de género y que se enfrentan a una sociedad patriarcal", dijo Calderón al hablar sobre su libro en entrevista con Efe.

En 427 páginas, Calderón echa mano de entrevistas, crónicas, reportajes, testimonios, perfiles y ensayos, entre otros, para narrar desgarradoras historias reales de mujeres violentadas.

Dividido en cuatro cuerpos, el texto aborda casos "atroces" de violencia sexual, doméstica y femicidio, y profundiza en la teoría de género y en el activismo feminista en pro de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.

Asimismo, relata debates y polémicas en torno a las políticas públicas con relación a los derechos.

Señaló, por ejemplo, que un "tema central del que se habla poco en Ecuador" es el de la violaciones a niñas y adolescentes, que resultan en embarazos. A ellas se les obliga a tener los hijos "so pena de estar en la cárcel, (ya que) pueden ser castigadas por asesinato", si abortan, dijo.

"Esta obra se convierte en una denuncia que muestra que la violencia contra las mujeres en el Ecuador es una realidad trágica", señaló Calderón, quien justificó el título del libro en la expresión "muy común y femenina" que demanda "exigencia de respeto en lo que significa acciones de agresión, violencia en la vida cotidiana".

En los casi 40 casos que narra en el libro, Calderón vio como una constante que tras la denuncia de violación empieza un proceso de desacreditación de la víctima, se cuestiona su reputación, se justifica las agresiones y termina juzgándose su actuación, "culpando a las mujeres", comentó.

La violación de los derechos a las mujeres es un tema al que Calderón le puso el ojo desde 2008 y, desde entonces, cada noticia al respecto le ha hecho entender, según dijo, que no son casos aislados.

"Responden a una sistemática acción de lo que Marcela Lagarde (académica, antropóloga e investigadora mexicana) llama una guerra profunda contra las mujeres, resolución de conflictos a través de violencia, que va configurando un estado casi demencial" de agresión de distinto tipo hacia las féminas, dijo.

En el libro, que está centrado en Ecuador, pero aborda también la situación de la mujer en la América Latina, se analizan políticas públicas para la erradicación de la violencia de género "desde una visión crítica", anotó.

"Lo que vamos viendo es que en Ecuador y otros países ni siquiera funcionan unas buenas intenciones de políticas públicas porque, de hecho, la violencia se 'cotidianiza', se naturaliza", dijo al lamentar que aún haya quienes piensan que si algo le ocurre a una mujer es por su forma de vestir o porque "sale con personas que no debe".

Toda esta situación, "que es un patrón, termina justificando el asesinato y culpando a la víctima a través de su comportamiento, sus palabras, sus hechos.. de que finalmente ella se la busca (la violencia)", criticó.

Confesó que el libro, que estremece desde sus primeras página, lo ha cambiado "enormemente" y se ha dado cuenta, por ejemplo, de que un hombre, "por más sensible que sea", no carga con la "autoprotección que tienen las mujeres, que aparece como natural, pero que es reflejo de una sociedad agresora constantemente".

En lo periodístico, se lamenta de que, por lo general, el femicidio quede en crónica roja o la sección de sucesos, sin más reflexiones ni análisis.

"No se empuja compromisos públicos para que esto no suceda y se queda en manos de los grupos feministas y todo el mundo es indiferente frente a los hechos, casi como natural", apuntó Calderón, que ve que en la sociedad hay "cierta concienciación de reaccionar con fuerza frente a estos hechos", aunque no persistencia.

Ve indispensable sacar el tema del femicidio de las páginas de crónica roja, llevarlo a la sección de actualidad de los medios, "y convertir cada asesinato de esta naturaleza en una búsqueda de justicia, en un debate público, en una exposición pública de estos antivalores que es el machismo", indicó.

Opinó que las mujeres en cargos públicos "necesitan dar un salto hacia una mayor emancipación o autonomía política".

"Hay que denunciar el hecho de que el machismo mata", y reafirmar que la ideología de género, es una lucha "por la humanidad, de derechos humanos, porque no es sólo un tema que tiene que ver con el activismo feminista, es tema que nos involucra a todos", dijo.